El Corredor Bioceánico representa una oportunidad histórica para fortalecer la relación económica entre Paraguay y Chile al consolidar una alianza estratégica basada en la integración física, la complementariedad de las economías, y una visión compartida de desarrollo, destacó Carlos Medina, director ejecutivo de la Cámara Chileno-Paraguaya de Comercio.

En comunicación con La Nación/Nación Media, Medina detalló que desde la perspectiva del sector privado los principales beneficiados serán los sectores vinculados a la agroindustria, especialmente la producción de carne, granos y oleaginosas, remarcando que el impacto alcanzará también a la logística, el transporte, la manufactura, los servicios y el turismo, generando nuevas vías de crecimiento.

Consideró que se trata del proyecto de integración física y económica más ambicioso que ha impulsado la región en las últimas décadas que permitirá ampliar mercados, diversificar destinos y mejorar la capacidad de respuesta ante la demanda internacional, con especial foco en los mercados asiáticos.

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Asimismo, permitirá establecer polos logísticos e industriales capaces de generar mayor valor agregado y empleo de calidad. “Este corredor no solo acortará distancias entre nuestros mercados, sino que posicionará a ambos países como actores clave en el comercio entre Sudamérica y Asia-Pacífico”, expuso.

“Hoy la competitividad depende tanto de la calidad del producto como de la eficiencia logística. Reducir tiempos, costos e incertidumbre operativa hará de Paraguay un destino aún más atractivo para la inversión y fortalecerá la competitividad de sus exportaciones”, señaló.

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Carlos Medina, director ejecutivo de la Cámara Chileno-Paraguaya de Comercio. Foto: Gentileza

Inversiones con potencial

En cuanto a las inversiones que podrían impulsarse con la consolidación del corredor, mencionó que existe potencial para un crecimiento en áreas como infraestructura logística, transporte multimodal, almacenamiento, puertos secos, energías renovables, tecnología y servicios especializados.

“Simultáneamente surgirán alianzas estratégicas entre empresas chilenas y paraguayas para desarrollar proyectos conjuntos que impulsen la competitividad regional”, expresó y señaló que la integración dejará de ser solamente comercial para avanzar hacia un modelo más productivo e innovador.

Sobre el avance de las obras, Medina valoró el compromiso demostrado por los gobiernos, aunque consideró necesario mantener una visión de largo plazo y asegurar la continuidad de las inversiones. “Los proyectos de integración de esta envergadura requieren una visión de Estado a largo plazo y una coordinación estrecha entre el sector público y el privado”, sostuvo.

También resaltó la importancia de avanzar en la integración aduanera, la digitalización de los procesos fronterizos, la homologación de normas y la reducción de tiempos para la habilitación de productos y servicios entre ambos países.

En ese contexto, mencionó como una oportunidad estratégica la instalación de empresas en la zona franca paraguaya de Antofagasta, con el objetivo de convertirla en un nodo para dinamizar las exportaciones y generar mayor valor agregado.

“El desafío no termina con la construcción de la ruta, comienza con la creación de un ecosistema que incentive la instalación de industrias, centros logísticos y servicios que generen empleo y desarrollo sostenible”, afirmó.

Según los datos proveídos por el gremio, al cierre del año 2025 el intercambio comercial entre ambos países llegó a los USD 1600 millones, a su vez que la inversión chilena directa en Paraguay alcanzó a los USD 400 millones en ese mismo año.

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