Paraguay atraviesa el mayor auge inmobiliario de su historia, impulsado por la convergencia de inversiones, estabilidad macroeconómica y una demanda habitacional aún insatisfecha.

Así lo sostiene el abogado y consultor estratégico Daniel Núñez Martínez, quien afirmó a La Nación/Nació Media, que el fenómeno no se concentra en una sola ciudad, sino que se desarrolla simultáneamente en Asunción, Ciudad del Este y Encarnación, con dinámicas distintas y capitales de diferentes orígenes.

Según el analista, el mercado inmobiliario paraguayo movilizaría cerca de USD 3.000 millones en operaciones durante 2026, posicionando al país entre los destinos más atractivos para la inversión en propiedades.

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Para Núñez, la fortaleza del ciclo actual radica precisamente en que el crecimiento responde a realidades económicas diferentes en cada polo urbano y no a un único motor de expansión.

En Asunción, el dinamismo se refleja en la proliferación de edificios residenciales y corporativos, además del incremento de planos de construcción aprobados.

Ciudad del Este, por su parte, experimenta un aumento de la demanda habitacional impulsado por familias brasileñas que deciden establecerse de forma permanente, mientras que Encarnación capta inversiones vinculadas al turismo y al mercado residencial, favorecida por su cercanía con Argentina y eventos internacionales como el Rally Mundial.

El especialista descarta que se trate de una burbuja inmobiliaria. Argumenta que Paraguay mantiene un déficit superior al millón de viviendas, una demanda estructural que todavía supera ampliamente la capacidad de construcción del mercado.

A ello se suma que gran parte de los desarrollos se financian con capital propio y preventas, en lugar de un elevado endeudamiento hipotecario, una diferencia que considera relevante respecto a otras experiencias internacionales.

Núñez sostiene además que el auge encuentra respaldo en indicadores económicos favorables. Destaca la obtención y ratificación del grado de inversión, el crecimiento de la formación bruta de capital fijo y el buen desempeño de la economía, factores que fortalecen la confianza de los inversores.

A esto se añade el interés de referentes internacionales del sector inmobiliario, quienes comenzaron a desarrollar parte de sus operaciones en Paraguay.

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