La ratificación del grado de inversión de Paraguay por parte de Moody’s, en Baa3, con perspectiva estable, fue destacada por el ministro de Industria y Comercio (MIC), Marco Riquelme, quien afirmó que el reconocimiento internacional refleja la confianza en el rumbo económico del país y fortalece la capacidad para atraer nuevas inversiones.
“Paraguay avanza con firmeza y el mundo lo reconoce. La ratificación del grado de inversión por parte de Moody’s, con perspectiva estable, es una señal clara de confianza en el rumbo que lidera el presidente Santiago Peña”, expresó el titular del MIC en su cuenta de X.
Agregó que este reconocimiento “fortalece nuestra capacidad para atraer inversiones, generar empleos y construir un futuro de más oportunidades para todos los paraguayos”, reafirmando el compromiso del Gobierno con el desarrollo del país al señalar que seguirán contribuyendo al avance del Paraguay.
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En la misma línea, Riquelme resaltó el mensaje del presidente Peña, quien afirmó que la confianza se construye con resultados y celebró que Moody’s haya ratificado el grado de inversión de Paraguay. “Seguimos trabajando por un país con más oportunidades para todos”, sostuvo el jefe de Estado.
Sólido desempeño de la economía
En su informe, la calificadora explicó que la reafirmación de la calificación de la nota obedeció al sólido desempeño de la economía paraguaya, sustentado en un crecimiento resiliente, un nivel de deuda pública relativamente bajo y estable, además del mantenimiento de un marco de responsabilidad fiscal de mediano plazo.
Igualmente, resaltó la credibilidad de la política monetaria, el entorno de baja inflación y la estabilidad política del país. “La perspectiva estable refleja un adecuado equilibrio entre las fortalezas y los riesgos que enfrenta la economía paraguaya”, señaló la agencia, agregando que la creciente diversificación de la economía, la continuidad de las inversiones y la aplicación de políticas fiscales y monetarias prudentes fortalecen la resiliencia del país frente a eventuales shocks externos.
Se destacó la baja susceptibilidad a riesgos de eventos, sustentada en un entorno político estable, reducidas vulnerabilidades externas y un sistema financiero sólido. En tanto, la política monetaria, en el marco del régimen de metas de inflación, demostró una trayectoria consistente en el mantenimiento de la estabilidad de precios y el anclaje de las expectativas de inflación, siendo apoyada además por un régimen de tipo de cambio flexible y una conducción prudente de las políticas macroeconómicas.

