Cada martes y sábado, la calle Perpetuo Socorro —en las inmediaciones de las plazas Pedro Juan Caballero y Panchito López— se convierte en un punto neurálgico de intercambio entre productores rurales y consumidores de la capital departamental de Amambay. Allí se desarrolla la tradicional Feria Hortigranjera, un espacio que articula la economía familiar y pone en valor la producción agrícola de la región.

En el departamento de Amambay, la feria se ha consolidado como una de las expresiones más constantes del circuito de producción y comercialización directa, con fuerte protagonismo de pequeños agricultores y emprendedores urbanos.

El artista y especialista en marketing pedrojuanino José Quevedo Allende describe la actividad como una síntesis de la identidad productiva de la frontera. Señala que las condiciones naturales de la zona, caracterizadas por suelos fértiles y un clima propicio, favorecen una producción diversa de frutas, hortalizas y plantas medicinales, conocidas popularmente como poha ro’ysã.

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Según explica, la dinámica rural se mantiene activa durante todo el año, con cosechas de hojas, raíces y bulbos que abastecen tanto los hogares locales como la gastronomía regional. Estos productos, en muchos casos, terminan integrando platos tradicionales o propuestas culinarias de establecimientos de la zona fronteriza.

Más allá de su dimensión comercial, la feria funciona como un espacio de circulación económica directa, donde los productores colocan su mercadería sin intermediarios, fortaleciendo los ingresos de las familias rurales y dinamizando el consumo local. También permite la participación de pequeños emprendedores urbanos, que complementan la oferta con productos elaborados y artesanales.

Con el tiempo, la Feria Hortigranjera se ha transformado en un punto de encuentro comunitario que articula prácticas productivas, hábitos de consumo y tradiciones culturales. Frutas, verduras, hierbas medicinales y alimentos frescos conviven en cada edición, reflejando la diversidad productiva de Amambay.

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En ese marco, la iniciativa se mantiene como una de las expresiones más representativas del vínculo entre ciudad y campo en Pedro Juan Caballero, con una dinámica sostenida que la posiciona como referencia del comercio directo en la región.

Frutas, verduras, hierbas medicinales y alimentos frescos conviven en cada edición. Foto: Gentileza

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