La restricción por parte de la Unión Europea (UE) a las importaciones de carne brasileña sería una oportunidad para la carne bovina nacional, que podría ganar espacio en los segmentos de alto valor, además de posicionar su estatus sanitario, según destacó la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
En ese escenario, Paraguay aparece entre los países con mejores condiciones para incrementar su participación, especialmente en el mercado de carne prémium, destacó el gremio en su más reciente boletín. La menor disponibilidad de carne brasileña obligará a los importadores europeos a buscar proveedores alternativos para cubrir la demanda.
“La Unión Europea tendrá que suplir la carne de Brasil con otros proveedores y ahí van a entrar Argentina, Uruguay y Paraguay. Podría ser una oportunidad para Paraguay para colocar carne prémium. Es una ventaja coyuntural que beneficia a unas 200 fincas que producen y exportan carne al mercado europeo”, señaló a la UGP el ingeniero Santiago Bertoni, exministro de Agricultura.
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Auditorías superadas
Bertoni indicó que la coyuntura también refuerza el posicionamiento internacional de Paraguay como proveedor confiable de alimentos. A su vez, recordó que la carne paraguaya superó satisfactoriamente las evaluaciones y auditorías realizadas por las autoridades europeas, un requisito fundamental para acceder y mantenerse en mercados de alto valor.
“Nuestros productos pasaron las evaluaciones y auditorías de la Unión Europea. Esta coyuntura puede darnos ventaja también en el posicionamiento de nuestro estatus sanitario con respecto a los mercados prémium”, sostuvo, agregando que se trata de un efecto colateral que mejoría el prestigio de la carne paraguaya.
Si bien parte de la producción brasileña podría redirigirse hacia destinos donde Paraguay ya tiene presencia consolidada, como Chile, Estados Unidos e Israel, el escenario actual representa una oportunidad para fortalecer la imagen del país en el comercio internacional.
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Señaló además que desde el punto de vista estrictamente jurídico, la UE tiene derecho a establecer altos estándares sanitarios si están sustentados científicamente y se aplican de manera no discriminatoria.
“También es razonable cuestionar esta medida cuando termina convirtiéndose en barrera comercial y excede los estándares internacionales establecidos por organismos como la Comisión del Codex Alimentarius o la Organización Mundial de Sanidad Animal e imponen requisitos sobre los procesos de producción, más que sobre la inocuidad comprobada del producto final”, aseveró.
Las declaraciones se dieron teniendo en cuenta que la UE informó que partir del 3 de septiembre próximo, la importación de carne y otros productos de origen animal para consumo humano producidos en territorio brasileño quedarán suspendidos. La medida fue dispuesta ante el incumplimiento de las reglas que exigen que los productos estén totalmente libres de agentes antimicrobianos usados para el engorde.

