Desde la Unión de Ingenieros de la ANDE (UIA) de la Administración Nacional de Electricidad plantean establecer límites al consumo de las industrias electrointensivas con el objetivo de preservar la seguridad energética del país y evitar comprometer recursos estratégicos en el mediano y largo plazo.

Durante una entrevista en “Así son las cosas” del canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media, el ingeniero Manuel Mattel, presidente de la UIA, explicó que la propuesta surge tras un análisis técnico realizado luego de la derogación de los decretos que otorgaban condiciones tarifarias especiales para grandes consumidores de energía.

Según indicó, el gremio considera necesario establecer una hoja de ruta para futuras inversiones vinculadas a industrias de alto consumo eléctrico, entre ellas los centros de datos, proyectos de inteligencia artificial y otras actividades tecnológicas que demandan grandes volúmenes de energía.

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Excedente energético

La principal propuesta consiste en fijar un límite de 700 megavatios para este tipo de emprendimientos, equivalente aproximadamente al 10 % de la capacidad actual de generación disponible para Paraguay.

Pensamos principalmente en la seguridad energética. Lo que buscamos es limitar el impacto que estas industrias pueden tener sobre la necesidad futura de nuevas fuentes de generación”, explicó.

Desde la perspectiva de los ingenieros, el país enfrenta un escenario en el que el excedente energético disponible comienza a reducirse progresivamente debido al crecimiento de la demanda interna y al desarrollo de nuevas actividades económicas.

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Advirtieron que, de mantenerse el actual ritmo de consumo, Paraguay deberá acelerar inversiones en nuevas fuentes de generación eléctrica en los próximos años, las cuales tendrían costos superiores a la energía hidroeléctrica proveniente de Itaipú y Yacyretá.

El análisis de la Unión de Ingenieros toma como referencia la experiencia reciente de la criptominería, actividad que ya opera en Paraguay desde 2022 y que comparte características similares con los centros de datos y proyectos de inteligencia artificial debido a su elevada demanda energética.

Según Mettel, los beneficios económicos inicialmente proyectados para este tipo de industrias no se materializaron en la magnitud esperada. Sostuvo que no se observó un impacto significativo en términos de industrialización, desarrollo tecnológico ni generación masiva de empleo.

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