La producción de mandioca en Paraguay muestra señales alentadoras durante la presente campaña, con un aumento en el volumen y una mejora en la calidad del producto en varias zonas del país, favorecida por condiciones climáticas oportunas y un mejor manejo técnico de los cultivos, según explicó a La Nación/Nación Media el ingeniero Moisés Vega, técnico especialista en mandioca del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Vega señaló que la mandioca, considerada uno de los principales rubros de la agricultura familiar, es una especie originaria del trópico que completa su primer ciclo productivo entre los 9 y 12 meses después de la plantación, coincidiendo con la época de bajas temperaturas y heladas en Paraguay.
“En ese momento, la planta entra en una etapa de reposo fisiológico, caracterizada por el desprendimiento de hojas y la disponibilidad de ramas semilla para nuevas plantaciones”, explicó.
El especialista indicó que uno de los factores determinantes para mejorar la productividad del rubro es la utilización de material de siembra de calidad. En ese sentido, enfatizó que los productores deben disponer de ramas que hayan alcanzado la madurez fisiológica, con sanidad interna y externa verificada y sin mezcla de variedades.
Para la plantación de una hectárea, detalló, se requieren entre 2.000 y 2.500 ramas o varas, de las cuales se obtienen estacas cortadas en segmentos de cinco a siete yemas sanas.
Asimismo, comentó que en los últimos años algunos productores han adelantado la plantación de ramas de mandioca, asumiendo los riesgos asociados al otoño e invierno. No obstante, explicó que cuando las condiciones climáticas acompañan, esta práctica permite obtener cosechas tempranas de mandio pyahú, destinadas al mercado hacia finales de año.
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Condiciones climáticas y manejo adecuado
Según precisó, las plantaciones realizadas entre julio y octubre son cosechadas desde mayo en adelante, lo que incrementa la disponibilidad del producto en los mercados nacionales. En esta campaña, se observa una mejora importante en la producción y calidad de la mandioca, aunque con diferencias según las zonas.
El técnico atribuyó estos resultados al buen tiempo, lluvias oportunas y al manejo aplicado por los productores, como la preparación del suelo, el control de malezas, plagas y enfermedades.
Las principales zonas de producción comercial de mandioca se concentran en los departamentos de San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Caazapá, Alto Paraná e Itapúa, donde se encuentra la mayor superficie cultivada y el mayor volumen de producción del país.
Desafíos en el cultivo
No obstante, el sector aún enfrenta desafíos importantes. Entre ellos, Vega mencionó la necesidad de avanzar hacia un incremento gradual de la productividad, mejorar la calidad de las raíces para distintos usos y ampliar la oferta de materia prima destinada a la industria.
En ese contexto, afirmó que el MAG continúa brindando acompañamiento técnico a productores y organizaciones mandioqueras mediante la difusión y aplicación de tecnologías orientadas al fortalecimiento del rubro.
“Estamos desarrollando experiencias con organizaciones de productores en diversas zonas del país, lo que permitió avanzar en la adopción de prácticas tecnológicas y alcanzar rendimientos de hasta 40 toneladas por hectárea en cultivos de primer ciclo, con cosechas entre ocho y nueve meses, además de mejoras en la calidad de la mandioca para consumo”, concluyó.
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