• Por Antonella Mateu

En un entorno en donde las finanzas y la toma de decisiones estratégicas estuvieron durante mucho tiempo lideradas por hombres, Gloria Ayala Person logró posicionarse y construyó un camino propio, basado en criterio, formación y visión de largo plazo, hasta convertirse en una referente del sector bursátil paraguayo.

Desde la dirección de Cadiem no solo acompañó la transformación de un mercado que pasó de ser incipiente a ganar profundidad y protagonismo, sino que también impulsó una agenda centrada en educación financiera, inversión y desarrollo empresarial.

En esta nueva entrega de Hacedores LN, Ayala Person habló con La Nación/Nación Media acerca de sus inicios en este segmento, en el que se convirtió en la primera mujer en gerenciar la Bolsa de Valores de Asunción (BVA) con tan solo 23 años, y dos años después asumir la vicepresidencia. Compartió además reflexiones sobre liderazgo, negocios y los desafíos que Paraguay enfrenta para que el mercado de valores se consolide como motor de desarrollo económico.

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- Al convertirse en la primera mujer en gerenciar la BVA, luego ser presidenta de una casa de bolsa y convertirse en vicepresidenta de la BVA, ¿qué recuerda de ese momento y qué significó su nombramiento a un sector que era gestionado por hombres?

Lo recuerdo más como un momento de responsabilidad que de logro. Tenía la conciencia de estar entrando a un espacio donde no había margen para equivocarse en lo esencial: el criterio.

Era un entorno predominantemente masculino, sí, pero el verdadero desafío no era el género, era la credibilidad. Y esa credibilidad no se construye con discursos, se construye con decisiones bien tomadas, sostenidas en el tiempo.

Creo que el mensaje más potente no fue “una mujer puede llegar”, sino algo mucho más profundo: el mercado financiero paraguayo empezaba a necesitar profesionalización por encima de cualquier otro criterio. Cuando el criterio se vuelve técnico, ético y estratégico…las barreras empiezan a perder relevancia.

- A qué mujeres admira dentro del ámbito financiero o empresarial, ya sea a nivel nacional o internacional, ¿y por qué?

Admiro a las mujeres que han logrado construir autoridad sin perder coherencia y sin perder de vista sus prioridades. Porque liderar no es ocupar un cargo sino sostener decisiones en contextos complejos, bajo presión y con la responsabilidad de liderar no solo lo empresarial sino también la vida familiar.

Valoro especialmente a aquellas que han logrado influir en la toma de decisiones estructurales, que han formado equipos sólidos y que han entendido que el liderazgo empresarial no es visibilidad personal ni inflación del propio ego, sino las personas a quienes impactamos.

También admiro a muchas mujeres que no necesariamente están en titulares, pero que han construido empresas, sostenido familias empresarias o liderado procesos de transformación con consistencia. El liderazgo real no siempre es visible, pero siempre es determinante.

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Gloria Ayala Person posee una trayectoria marcada por la innovación, la educación financiera y la profesionalización del sector. Foto: Mariana Díaz

- Desde su perspectiva como directora de Cadiem, ¿en qué etapa de madurez se encuentra el sector hoy y qué le falta para ser el motor principal de la economía nacional?

El sector ha crecido de forma significativa. Cuando comenzamos en 2003, el mercado de valores era incipiente, con volúmenes muy bajos y poca participación. Hoy estamos hablando de un mercado mucho más dinámico, con múltiples actores y mayor profundidad. Sin embargo, aún no estamos donde podríamos estar.

El desafío ya no es solo estructural, sino cultural. Se necesita que más personas, más familias y más empresas entiendan que el mercado de capitales no es una opción lejana, sino una herramienta concreta de desarrollo, de redistribución de la riqueza, de potencial productivo y de realización de metas de vida.

El verdadero crecimiento del mercado de valores va a venir, cuando el paraguayo promedio deje de ver el dinero solo como para llegar a fin de mes, sino que empiece a verlo como una herramienta de transformación para tomar decisiones estratégicas para su calidad de vida y su familia.

- ¿Cuál es el mito más persistente que se debe derribar para que el paraguayo promedio se anime a pasar del ahorro tradicional en caja de ahorro a la inversión en bolsa?

El mito más persistente es que invertir es peligroso y ahorrar es seguro, lo cual es profundamente engañoso. Ahorrar sin estrategia la única seguridad que trae es que el dinero perderá su poder de compra por efecto de la inflación, por lo tanto es una decisión riesgosa, solo que es un riesgo silencioso.

Muchas personas creen que invertir es apostar y eso no es cierto, invertir implica conocer, entender, analizar y decidir y hacerlo en base a su propio perfil de inversionista, por lo tanto, el verdadero problema no es el riesgo de la inversión en sí misma, sino la falta de educación financiera. Por eso, desde hace años, uno de mis pilares ha sido justamente acercar el conocimiento para que las decisiones de dinero dejen de ser intuitivas y pasen a ser conscientes.

- ¿Cuál considera que ha sido el hito más transformador para el mercado bursátil paraguayo en los últimos años?

Más que un hito puntual, ha sido un proceso constante de transformación, pero si tuviera que señalar algo, diría que la consolidación del mercado y su crecimiento en volumen han sido determinantes, lo cual ha sido producto de la inversión en tecnología y el fortalecimiento de la normativa y supervisión, pues pasar de un mercado pequeño, casi experimental, a uno con mayor participación, con nuevos instrumentos y más actores, cambia completamente la lógica del desarrollo. Hoy, aún más, con el contexto país y el grado de inversión en perspectiva, el desafío ya no es crecer, sino apuntalar al Paraguay que se viene y hacerlo con criterio altamente profesional.

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"Ahorrar sin estrategia la única seguridad que trae es que el dinero perderá su poder de compra", afirmó Gloria Ayala Person. Foto: Mariana Díaz

- ¿Cuál es el consejo financiero, o de vida, que le daría a la Gloria que recién empezaba su carrera, sabiendo todo lo que sabe hoy?

Le diría que no corra tanto, que no todo lo que grita “urgente” merece una respuesta inmediata, y que muchas de las decisiones que realmente cambian la vida necesitan silencio, pausa y una mirada más profunda. Que reflexione y entienda que donde siente paz con la decisión tomada, es donde está la voluntad de Dios, si te inquieta, allí no es.

Le diría que no se obsesione con hacer más, sino con entender mejor. Que el verdadero valor no está en la cantidad de cosas que logra, sino en la forma en que decide y en el impacto que esas decisiones tienen en los demás.

Le diría que escuche más, ¡mucho más!, que las respuestas importantes rara vez aparecen hablando, pero sí aparecen cuando uno se detiene a observar, a preguntar y a comprender. También le diría que aprenda de la experiencia ajena, es gratis y duele menos. Que mirar con humildad lo que otros ya atravesaron puede ahorrar tiempo, errores y desgaste emocional.

También le diría algo que entendí con los años y sigue siendo una lección difícil: los errores no destruyen una carrera, nos forman, nos ordenan, nos enseñan. Lo que realmente deja cicatrices profundas son las decisiones tomadas sin integridad, aquellas que nos alejan de lo que somos, de nuestra esencia, de nuestros valores y de lo que queremos construir para dejar como legado a nuestros hijos. Le diría que cuide eso, porque todo lo demás, se aprende en el camino.

- Más allá de los números y las empresas, ¿cómo le gustaría ser recordada por las futuras generaciones de mujeres líderes en el país?

Me gustaría ser recordada como alguien que contribuyó a ordenar conversaciones que normalmente se evitan, no solo sobre el dinero, sino sobre las decisiones, la responsabilidad, la integridad. Si algo he aprendido en estos años es que los problemas financieros no son solo financieros, son humanos. El dinero, nunca es solo dinero. Y si logré aportar a que más personas, familias y empresas tomen decisiones más conscientes, con eso ya me considero con la misión cumplida.

- ¿Qué vio en Paraguay hace años que le dio la certeza de que una casa de bolsa como Cadiem era viable?

Vi una desconexión muy clara, gente trabajadora y tremendamente luchadora, pero conduciendo su vida mirando solo el retrovisor, cobrando su sueldo para pagar la vida del mes que ya venció, en lugar de conducir hacia sus metas, mirando por el enorme parabrisas que nos muestra el futuro. Con esa posibilidad de transformación de mentalidad yo podía aportar para “ajustar los lentes” y allí estaba la oportunidad.

No era falta de ahorro, no existían las herramientas para conectar a las personas con la necesidad de capital de las empresas. Yo podía unir estos dos mundos, el mercado de capitales era incipiente, pero el potencial era enorme y muy necesario para todos. Cadiem nace justamente de esa convicción, ordenar, estructurar y acercar alternativas reales de inversión a las personas, y, sobre todo, con una idea muy clara, el dinero no es un fin… es una herramienta para mejorar la calidad de vida.

Hoy, al frente de Cadiem, una de las principales casas de bolsa del país, la economista impulsa una visión que trasciende los números. Foto: Mariana Díaz

- Cuál es hoy el mayor obstáculo para hacer negocios: ¿burocracia, presión tributaria o falta de capital humano?

Sin duda, el capital humano, porque la estrategia se puede ajustar, con claridad de lectura en el contexto se puede navegar, pero sin personas formadas, con criterio y con principios, no hay sostenibilidad posible.

- ¿Qué decisión le cambió completamente la forma de ver los negocios?

Entender que los negocios no son solo números, son decisiones tomadas por personas, con historias, emociones y sesgos. Cuando uno comprende eso, deja de ver balances y empieza a ver dinámicas humanas, ahí cambia completamente la forma de liderar, de interpretar y por ende se ajusta la estrategia para alcanzar metas con claridad de visión.

- ¿En qué momento dejó de “seguir el camino esperado” y empezó a construir el propio?

Creo que fui rebelde desde niña, pero capitalice conscientemente esa naturaleza inquieta, cuando entendí que seguir el camino esperado muchas veces es simplemente repetir decisiones que nadie cuestionó, que construir un camino propio no es hacer algo distinto solo por rebeldía, sino hacerlo con convicción, pues es la única manera de hacerlo con disciplina y perseverancia a pesar de la adversidad. Esa convicción solo se define cuando uno deja de actuar por inercia, por lo que los demás esperan de uno, o por ser lo “más seguro”, y empieza a decidir con propósito. Nadie da lo que no es. Antes de actuar, es necesario reflexionar, lo que estoy pensando coinciden con mis creencias, entonces ¡adelante!.

Perfil

  • Doctor(c) en Economía y Administración de Empresas – Universidad de Sevilla & Universidad Americana de Asunción
  • Magíster en Administración de Empresas – Universidad Católica de Asunción
  • Economista – Universidad Nacional de Asunción
  • Fundadora de Cadiem Consultora (1995)
  • Fundadora y presidenta de Cavida, Superarte y Guardamentes
  • Past President de Adec (Asociación de Empresarios Cristianos)
  • Mujer Destacada del BID en el WeXchange, Monterrey, México

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