El debate sobre una eventual reforma en la fórmula de reajuste del salario mínimo legal volvió a instalarse en la agenda económica nacional. Ante la intención del Poder Ejecutivo de incorporar nuevas variables más allá del Índice de Precios al Consumidor (IPC), el analista financiero Stan Canova propone la creación de un “IPC Básico” compuesto por unos 20 productos esenciales para reflejar de manera más precisa el costo de vida de los trabajadores paraguayos.

En conversación con La Nación/Nación Media, Canova cuestionó que el IPC actual represente fielmente el impacto real de la inflación sobre los hogares, al considerar que el indicador toma en cuenta cerca de 350 productos y servicios agrupados en 12 categorías, muchos de ellos con escasa incidencia en el consumo cotidiano.

“El IPC es un promedio. Hay productos que subieron más del 20 %, mientras otros bajaron por estacionalidad entre un 10 % y un 20 %, haciendo que el resultado final incluso sea del 0 %, como ocurrió en febrero pasado”, explicó. Según sostuvo, esto genera una percepción errónea sobre el comportamiento de los precios, ya que, aunque el indicador general se mantenga estable, los productos más sensibles para las familias continúan registrando aumentos importantes.

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Stan Canova, analista financiero. Foto: Archivo

Reducir la canasta y descentralizar las mediciones

Como alternativa, Canova plantea elaborar un “IPC Básico” enfocado exclusivamente en artículos de alta rotación y consumo diario, entre ellos alimentos de primera necesidad, combustibles y productos de higiene. “Ahí deberían entrar la carne, verduras básicas como tomate, cebolla, papa y locote, además de harina, detergentes y combustibles; no ir más allá de 20 productos”, indicó.

El analista también propone descentralizar la medición de precios y ampliar el relevamiento a ciudades del interior del país, como Encarnación, Ciudad del Este, Coronel Oviedo, Filadelfia y Concepción, argumentando que el comportamiento de los costos varía considerablemente fuera de Asunción.

Respecto a la posibilidad de incorporar variables como productividad, condiciones económicas sectoriales y costo de vida específico, tal como analiza el Ministerio de Trabajo, Canova prefiere una reforma más simple y focalizada. “Prefiero que se acote la canasta de medición y se descentralicen los datos geográficamente, antes que complejizar la fórmula con variables que puedan distorsionar el mercado”, expresó.

Para el analista financiero, el principal problema no radica únicamente en el monto nominal del salario mínimo, sino en que este no logra seguir el ritmo de aumento de los productos y servicios más relevantes para el trabajador. Entre esos factores mencionó especialmente el costo del transporte público, al que calificó como una “deuda histórica” para el país.

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Subsidios y falta de transparencia en el transporte público

Canova también refirió la implicancia del sistema de subsidios al transporte público, señalando que el servicio continúa siendo deficiente pese a las millonarias transferencias estatales. “Es increíble cómo tres o cuatro familias han podido obtener de cada gobierno más de 100 millones de dólares y ofrecer unidades desastrosas”, sostuvo.

A su criterio, el sistema debería incentivar a que las personas opten por dejar sus vehículos particulares y utilizar buses, pero actualmente ocurre lo contrario, impulsando incluso el crecimiento del uso de motocicletas como alternativa. Asimismo, reclamó una mayor transparencia en el manejo de los subsidios y exigió que las empresas publiquen sus estados financieros, la cantidad diaria de boletos vendidos, los kilómetros recorridos y el consumo de combustible de cada unidad.

“El salario mínimo legal no acompaña la subida de los productos y servicios de esos clusters que son justamente los más importantes para el día a día”, afirmó. Foto: Archivo

Crédito de consumo y empleo informal

Sobre el aumento del acceso al crédito de consumo en Paraguay, el especialista señaló que la bancarización no debe verse como un fenómeno negativo, aunque advirtió sobre los riesgos de un sobreendeudamiento sin ingresos estables. No obstante, destacó que las tarjetas también pueden representar una herramienta útil para los hogares debido a los descuentos y promociones que ofrecen las entidades financieras.

Finalmente, Canova sostuvo que el verdadero problema estructural sigue siendo la informalidad laboral y la baja calidad del empleo, factores que limitan las posibilidades de crecimiento económico de los trabajadores. “La capacitación y la obtención de nuevas habilidades técnicas y profesionales es la única vía real para romper la barrera de cobrar hasta un salario mínimo o incluso menos”, concluyó.

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“Muchas personas utilizan sus tarjetas de crédito para llegar a fin de mes, funcionando como una libreta de despensa moderna”, explicó. Foto: Ilustrativa

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