La Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec) emitió un comunicado señalando que el sector observa con preocupación la evolución reciente del tipo de cambio y sus efectos sobre la competitividad del sector productivo y el exportador, asegurando impactos directos sobre el productor primario y el sector agroexportador.

Desde el gremio consideraron necesario evitar desalineamientos cambiarios que terminen afectando la competitividad y el crecimiento de los sectores productivos. “La situación exige una revisión de fondo”, indicaron en el documento.

Señalaron que en este contexto, “sorprende leer en las noticias que el Banco Central del Paraguay (BCP) no intervendrá en el mercado cambiario”, en un escenario de fuerte apreciación del guaraní, y además, resulta un comportamiento que evidencia una dinámica contradictoria y asimétrica.

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“El BCP intervino con alta intensidad cuando el guaraní se depreciaba, pero luego permitió que la apreciación avance sin contención”, mencionaron en la misiva. A su vez, agregaron que la depreciación del dólar, cercana al 25 %, reduce los ingresos en moneda local, en un contexto donde los costos se mantienen mayoritariamente en guaraníes y directamente destruye la competitividad.

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Menor competitividad y recaudación

Según la Appec, la reciente apreciación sostenida erosiona simultáneamente la competitividad exportadora y la recaudación aduanera. A esto, se suman efectos sobre la rentabilidad, la inversión y la actividad productiva, en particular en el productor primer eslabón de la cadena cárnica, que depende de condiciones de previsibilidad para sostener su desarrollo. “Una caída sostenida de la rentabilidad impacta directamente en el empleo rural”, explicaron.

Igualmente, ocasiona menos rentabilidad, lo que implica menos inversión para el sector cárnico, menos actividad y, en consecuencia, menos oportunidades de trabajo en el campo, afectando a miles de familias que dependen de la producción ganadera.

Asimismo, el impacto alcanza de lleno al principal motor de la economía, en un contexto donde la producción ganadera ya enfrenta serios problemas estructurales, tales como la disminución de productores, además de la caída sostenida del hato ganadero y la caída de la faena, generando 22.000 productores menos ya que desde el 2014 se registra la caída de más de 1.700.000 cabezas de ganado, y por ende la escasez de oferta de carnes para el consumidor.

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