El feriado de Tiradentes en Brasil volvió a poner a prueba la dinámica de la frontera. Desde las primeras horas, largas filas de vehículos y peatones se registraron en el Puente de la Amistad, principal conexión entre Foz de Iguazu y Ciudad del Este, con un flujo muy por encima de lo habitual.
El asueto, que este año cae martes 21 de abril, permitió a muchos brasileños extender el descanso hasta cuatro días, lo que se tradujo en un marcado incremento del tránsito hacia el lado paraguayo, impulsado principalmente por el atractivo comercial.
Del lado brasileño, el impacto ya se refleja en la ocupación hotelera. Datos de la Secretaría Municipal de Turismo de Foz de Iguazu indican que la ocupación promedio alcanzó el 89% al inicio del feriado, con picos del 92% en posadas y niveles similares en hoteles de distintas categorías.
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El principal imán sigue siendo el comercio de Ciudad del Este, donde las tiendas operan con normalidad, a diferencia de Brasil. Grandes cadenas mantienen sus horarios habituales, generalmente de 7:00 a 16:00, con algunas extensiones en horario nocturno.
El diferencial impositivo de Paraguay continúa siendo un factor determinante para este fenómeno, que históricamente se intensifica durante feriados brasileños. A esto se suma la cotización del dólar en las casas de cambio de ambos lados de la frontera, otro incentivo clave para el turismo de compras.
Actualmente, la franquicia para compras por vía terrestre se mantiene en 500 dólares por persona, con un impuesto del 50% sobre el monto excedente, lo que no ha frenado el flujo masivo.
Pero no todo es comercio. Los atractivos turísticos de la región también registran alta concurrencia. El Parque Nacional de Iguazu amplió sus horarios, habilitando el acceso desde las 8:00 hasta las 16:00, además de ofrecer experiencias complementarias como recorridos al amanecer y al atardecer.
En tanto, el Marco de las Tres Fronteras implementó un horario especial durante el feriado, con apertura desde las 11:00 y actividades culturales nocturnas entre las 18:30 y las 20:30.
Así, la frontera vuelve a consolidarse como un punto neurálgico en fechas clave, donde el comercio, el turismo y las asimetrías económicas configuran un escenario de alta intensidad que se repite, con matices, en cada feriado brasileño.

