La reciente suba de los combustibles impacta en la economía local, precisamente en la inflación y en la estructura de costos de distintos sectores. Así lo explicó la economista, Martha Coronel, en conversación con La Nación/Nación Media, al analizar las consecuencias del encarecimiento del petróleo en un país altamente dependiente de la importación de hidrocarburos.
Según detalló, en marzo los precios registraron un aumento general del 0,8 %, de los cuales 0,7 puntos porcentuales estuvieron explicados directamente por el ajuste en combustibles. “Ya estamos viendo el impacto, y todavía podríamos esperar algunos efectos adicionales en los próximos meses”, advirtió.
Efecto rezagado y presión inflacionaria
Coronel explicó que el impacto no es inmediato debido a los tiempos de importación. El combustible adquirido tras el inicio del conflicto en Medio Oriente, que elevó el precio del petróleo, comienza a llegar semanas después, lo que genera ajustes escalonados.
Actualmente, el precio internacional del petróleo se mantiene por encima del nivel registrado tres meses atrás, lo que anticipa nuevas presiones, aunque posiblemente de menor magnitud.
“Todavía cabe esperar algún ajuste adicional más adelante, dependiendo de cómo evolucione el conflicto”, señaló.
Impacto en transporte y costos productivos
Uno de los principales canales de transmisión es el transporte. El aumento del combustible encarece la logística interna, afectando a toda la cadena productiva. “El transporte va a tener costos mayores y eso impacta directamente en los precios y en la estructura de costos de las empresas”, indicó.
Este escenario obliga a los distintos actores económicos a renegociar márgenes y ajustar operaciones, en un contexto donde el consumidor también muestra mayor cautela.
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Exportaciones: menos margen para el productor
El impacto también alcanza al sector exportador, especialmente en productos como la soja, donde Paraguay actúa como tomador de precios internacionales. Coronel explicó que el precio de exportación se fija en mercados como Chicago, por lo que el aumento de costos logísticos no puede trasladarse fácilmente al comprador externo.
Si bien los grandes productores podrían absorber parte del impacto, los pequeños enfrentan mayores limitaciones, lo que podría afectar su rentabilidad.
Crecimiento se mantiene, pero con presión en costos
A pesar de este contexto, la economista señaló que el crecimiento económico del país no sufriría grandes variaciones, impulsado por el buen desempeño del sector agrícola.
Con una producción proyectada de alrededor de 12 millones de toneladas de soja, el Producto Interno Bruto (PIB) podría mantenerse en torno al 4 % o 4,5 %. Sin embargo, aclaró que este crecimiento refleja niveles de producción, no necesariamente la rentabilidad. “El impacto del combustible se va a sentir más en los costos que en el volumen de producción”, precisó.
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