El aumento del límite de transferencias instantáneas a G. 10.000.000 dentro del Sistema de Pagos del Paraguay (SIPAP) ya se ve reflejado en más operaciones, mayor agilidad y una rápida adopción por parte de usuarios y comercios.

Sobre las ventajas, avances y desafíos que aún enfrenta el sistema, La Nación/Nación Media conversó con el equipo técnico de la Subgerencia General de Operaciones Financieras del Banco Central del Paraguay (BCP) y con el economista Aníbal Insfrán.

A solo un mes, el sistema registró unas 250.000 transacciones bajo el nuevo tope, permitiendo realizar pagos de mayor monto en cualquier momento del día, sin las restricciones horarias que antes imponía el sistema bancario tradicional.

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Para el economista Aníbal Insfrán esta actualización responde a un contexto de montos más altos para diversos requerimientos. “Facilita más transacciones y acompaña la dinámica económica actual, permitiendo pagos en tiempo real y reduciendo retrasos”, explicó.

Además, destacó que el fortalecimiento del sistema digital mejora la trazabilidad y la confianza en las operaciones, al canalizar más movimientos dentro del sistema bancarizado.

Aníbal Insfrán, economista. Foto: Archivo

Menos efectivo, más eficiencia

Desde el BCP subrayan que el crecimiento del SIPAP no es menor, ya que las operaciones pasaron de 680.000 mensuales en 2020 a cerca de 52 millones en marzo de este año, con un crecimiento anual del 76,3 %.

Este avance vino acompañado de una caída del 50 % en el uso de cheques en la última década y un estancamiento en el uso de cajeros automáticos, lo que refleja un cambio estructural en los hábitos de pago.

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Más inclusión financiera

Uno de los cambios más relevantes es la incorporación progresiva de cooperativas, fintechs y entidades de pago electrónico, ampliando el acceso al sistema.

Insfrán resaltó que “mucha gente no tiene cuenta bancaria, pero sí es socia de cooperativas, y su integración ayuda directamente a la bancarización”.

Actualmente, los alias ya superan los 4,6 millones y representan el 27 % de las transferencias, mientras que en 2025 se sumaron en promedio 168.000 nuevos usuarios por mes, según el BCP.

Según el BCP, el desarrollo de soluciones de pago mediante código QR interoperable en el SPI apunta a profundizar su adopción como medio de pago cotidiano. Foto: Archivo

Seguridad con un punto débil

En términos de seguridad, tanto el BCP como Insfrán coinciden en que el sistema es robusto. El BCP implementó una estrategia de reducción de fraudes alineada con estándares internacionales, con monitoreo constante, protocolos de respuesta y medidas de prevención.

“En general no se escuchan muchos problemas. No es un sistema muy vulnerable”, afirmó Insfrán, aunque advirtió que el mayor riesgo sigue siendo el descuido del usuario con sus contraseñas o datos.

El verdadero desafío: el acceso

Desde el BCP, así como el economista, coinciden en que el principal desafío es la conectividad. “La gran restricción es el internet. No tenemos buen acceso en todo el país”, señaló Insfrán, advirtiendo que esto limita el uso fuera de las principales ciudades.

El BCP reconoce esta brecha, aunque sostiene que el sistema continúa expandiéndose progresivamente en zonas rurales mediante nuevas tecnologías como el QR interoperable y futuros pagos sin contacto.

Ambas partes coinciden en que el SIPAP avanza como una herramienta útil para la formalización de la economía, al reducir el uso de efectivo y mejorar la trazabilidad de las operaciones.

Desde el BCP señalan que el sistema de pagos opera bajo un entorno seguro, con medidas que buscan anticiparse a los riesgos en un contexto de digitalización creciente. Foto: Ilustrativa

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