La criptominería se consolida como una de las principales fuentes de ingresos para la Administración Nacional de Electricidad (Ande), con una proyección de USD 350 millones para el 2026. El monto no solo marca un crecimiento de 18,6 % respecto al año anterior, sino que confirma el peso creciente de este sector dentro del modelo energético paraguayo.
El negocio, basado en la venta de energía a empresas de alto consumo, viene mostrando una expansión sostenida en los últimos años. En 2024 generaba alrededor de USD 100 millones, cifra que prácticamente se triplicó en apenas dos años, evidenciando la velocidad con la que se desarrolla esta industria en el país.
Actualmente, unas 41 empresas operan dentro del esquema legal de criptominería y concentran cerca del 13,5 % de la energía de Itaipú que corresponde a Paraguay. Este dato refleja la magnitud del sector, que pasó de ser una actividad marginal a convertirse en un actor relevante dentro del consumo energético nacional.
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Sin embargo, el crecimiento viene acompañado de cambios en la estructura del mercado. En el último año se registró una fuerte reducción de operadores, con la salida de pequeños mineros que no lograron sostener sus operaciones tras los ajustes en las tarifas eléctricas. Esta depuración dio paso a una mayor concentración, donde grandes empresas lideran el consumo y sostienen los ingresos.
El modelo actual se apoya en un grupo reducido de grandes clientes, cuya demanda energética sigue en aumento. Este fenómeno permitió compensar la salida de operadores menores, manteniendo la rentabilidad del negocio para la ANDE.
El avance de la criptominería abre así un nuevo frente para el aprovechamiento de la energía paraguaya, históricamente excedentaria. No obstante, también plantea desafíos en términos de regulación, equilibrio tarifario y sostenibilidad del sistema eléctrico.
Así, nuestro país se posiciona como un polo atractivo para inversiones en este rubro, apoyado en su disponibilidad de energía y costos competitivos. El desafío hacia adelante será consolidar este crecimiento sin generar distorsiones en el mercado energético ni afectar a otros sectores productivos.
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