La salida del ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, se da en un contexto de desgaste en su figura y con desafíos fiscales aún pendientes, según el economista y exviceministro de Hacienda, Manuel Alarcón, en conversación con La Nación/Nación Media.

El analista consideró que, si bien se registraron algunos avances, el escenario actual exige una agenda más profunda de reformas.

Alarcón afirmó que, en términos personales, lamenta la salida del exministro, aunque desde una perspectiva profesional ya se percibía un deterioro en su gestión.

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“Más allá de algunos logros, deja desafíos no menores a su sucesor”, indicó, al tiempo de enfatizar que la estabilidad fiscal depende en gran medida de la credibilidad de los responsables de la política económica.

En esa línea, sostuvo que la administración mantuvo la continuidad de políticas anteriores, pero que “debió ser mucho más reformista” considerando la coyuntura económica y los retos que enfrenta Paraguay. A su criterio, uno de los principales déficits de la gestión fue la acumulación de deudas con proveedores, lo que compromete la cadena de pagos en sectores clave.

“Estamos frente a obligaciones impagas y con amenazas de cortes en el transporte público, en las obras públicas, en los servicios sanitarios”, advirtió Alarcón. Foto: Archivo

Respecto al impacto en la actividad económica, el economista sostuvo que el riesgo de desaceleración dependerá de las señales que emita el próximo ministro. Alertó que una gestión enfocada únicamente en cerrar el periodo de Gobierno representaría una oportunidad perdida, especialmente considerando la mayoría oficialista en el Congreso, lo que podría traducirse en efectos negativos sobre el sector real.

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Al analizar el origen de los problemas, Alarcón sostuvo “Son las dos cosas”, en referencia a ingresos insuficientes y a la calidad del gasto. Señaló que no se avanzó lo suficiente en la racionalización del gasto público, lo que limita la capacidad de reacción ante shocks externos o internos, como ya ocurrió en crisis anteriores.

En cuanto a las medidas necesarias en el corto plazo, planteó que el primer paso es contar con un diagnóstico claro de ingresos y egresos, para luego diseñar un plan austero y creíble. A su juicio, el endeudamiento “ya dejó de ser una herramienta eficaz”, por lo que se requiere una “cirugía mayor” en la política fiscal.

El exviceministro enfatizó que la prioridad del próximo titular del Ministerio de Economía debe ser preservar la estabilidad macroeconómica, evitando efectos negativos sobre el sector productivo. Posteriormente, recomendó avanzar en reformas estructurales, aprovechando el contexto político favorable.

Finalmente, Alarcón insistió en la necesidad de acelerar decisiones en materia fiscal, especialmente mediante el impulso de proyectos de Alianza Público-Privada (APP).

“No debemos restringirnos exclusivamente a las obras viales, sino también en el sector sanitario, educativo y penitenciario”, expresó.

En cuanto al perfil del nuevo ministro, consideró que debe ser un economista con una clara orientación reformista y mayor apertura al diálogo con distintos actores, en un escenario que exige liderazgo técnico y capacidad política para encarar los desafíos pendientes.

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