El 75 % de los precios internacionales se quedan en el campo, señaló la Cámara Paraguaya de Carnes (CPC) en un estudio sobre el análisis económico de la cadena de valor del sector cárnico, donde uno de los indicadores más relevantes es la distribución proporcional del precio internacional del novillo entre el sector primario (productores) y el sector industrial (frigoríficos).
“Este indicador permite comprender cómo se estructura la generación y asignación del valor a lo largo de la cadena exportadora, lo que consolida al sector primario como el principal beneficiario de las exportaciones de carne”, según explicaron.
Los datos fueron relevados por Solución Agropecuaria y la Asociación de Productores y Exportadores (Appec) y muestran una regularidad clara y consistente en el tiempo. “La estructura económica de la cadena de valor bovina esclarece cómo se distribuye el ingreso generado por las ventas al exterior”, indicaron.
De acuerdo con el gremio, el precio internacional del novillo se traslada directamente al productor, mientras que el 25 % restante queda en la industria frigorífica como margen inicial de transformación. Si bien existen variaciones mensuales derivadas de las condiciones del mercado, en los promedios anuales esta proporción se mantiene como un parámetro estructural.
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“Este 75 % que recibe el ganadero no es solo un precio por kilo, representa la compensación por años de inversión en el ciclo productivo completo: cría, recría y engorde”, agregaron, apuntando que técnicamente, refleja que el mayor valor de la carne reside en el animal terminado.
Además, mencionaron que tres cuartas partes del valor se captura en el campo antes de que la industria inicie cualquier proceso de transformación o logística. Por ello, para entender la rentabilidad del sector, es necesario precisar que ese 25 % que retiene la industria no es ganancia neta, sino que se trata de un margen primario con el cual los frigoríficos deben cubrir una estructura de costos directos antes de generar utilidades.
Por último, afirmaron que la competitividad de la carne paraguaya depende de la salud de ambos eslabones. Si bien el sector ganadero concentra la mayor participación en los ingresos, la industria y el campo funcionan como engranajes complementarios expuestos a las altas exigencias de los mercados externos.
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