La academia no pretende que el conocimiento se encierre en los laboratorios, sino que una idea científica se convierta en una tecnología o un producto.

  • Por Richard Moreira

Durante un reciente viaje a la India pude comprender el prin­cipio de que la formación de ingenieros no se trata sola­mente de preparar profesio­nales para el mercado labo­ral. En las instituciones de mayor prestigio de este país, la apuesta es mucho más generosa: crear el talento que sea capaz de desarrollar las tecnologías que marcarán la próxima etapa de la economía mundial.

Esa filosofía y ese modelo pueden observarse en una de las instituciones aca­démicas de referencia del gigante asiático, reconocida como Institute of Eminence y posicionada como número uno en ese país. Su dimen­sión refleja también la mag­nitud de la apuesta: más de 1.000 integrantes del cuerpo docente, más de 10.000 estu­diantes y una comunidad de más de 63.000 exalumnos. Pero detrás de esas cifras hay una filosofía que com­bina excelencia académica, investigación, innovación y conocimiento muy vinculado con la industria.

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La exigencia comienza incluso antes de ingresar a la institución. En un país con una enorme población joven y una demanda muy superior a la capacidad disponible, el acceso a las instituciones de la red es altamente compe­titivo. Cerca de 20.000 estu­diantes son admitidos frente a una demanda mucho mayor.

Dentro de las tecnologías aplicadas a la saluda en el IIT Madras el cerebro humano ocupa hoy el centro de la investigación.FOTO: GENTILEZA

Una vez dentro, el estudiante halla un ambiente que está diseñado para que la forma­ción no termine en las aulas, porque la investigación ocupa un lugar esencial. El IIT de Madras registró más de 580 patentes y está avanzando hacia un modelo de investi­gación traslacional: llevar los resultados obtenidos en el laboratorio hacia aplicaciones concretas y, luego, al mercado.

Es aquí donde se observa un aspecto interesante del modelo del gigante asiático. La universidad no pretende que el conocimiento perma­nezca encerrado en los labo­ratorios, sino que se divul­gue y que una idea científica se convierta en una tecnolo­gía o un producto.

En el Instituto Indio de Tec­nología existen Centros de Excelencia que buscan este fin. Están dedicados a algunas de las áreas que estarán en el centro de la próxima revolu­ción tecnológica, entre ellas la computación cuántica, los sistemas ciberfísicos y las tec­nologías aplicadas a la salud.

También se desarrollan pro­yectos de deep tech, es decir, tecnologías basadas en avan­ces científicos y de ingenie­ría capaces de resolver pro­blemas complejos. Entre ellos se encuentran iniciativas vin­culadas con tecnologías de transporte como el Hyper­loop, que buscan explorar nuevas formas de movilidad.

EXPANSIÓN A MÁS PROYECTOS

En el gigantesco campus que posee el IIT Madras, en la ciudad de Chennai (estado sureño de Tamil Nadu) fun­cionan más de 420 startups incubadas, donde el ritmo de formación es asombroso: una nueva empresa nace cada tres días.

Para sostener esta estruc­tura específica de apoyo a los investigadores y emprende­dores hay todo un soporte enfocado a estas áreas. Los estudiantes y científicos reci­ben acompañamiento para transformar sus ideas en productos mínimos viables, probarlos y avanzar hacia una posible comercialización.

El futuro profesional de los estudiantes no se limita a conseguir empleo, porque la visión de fondo evolucionó incluso hacia el ingreso a cor­poraciones, a la academia, el servicio civil o simplemente para investigar.

Esta idea cobra preeminencia en país que desea convertirse en una de las grandes poten­cias económicas y tecnológi­cas del mundo. La disponi­bilidad de talento altamente calificado es una condición indispensable para sostener el crecimiento de la industria, la investigación, la inteligen­cia artificial, la electrónica, la energía y las nuevas tecnolo­gías. E India lo está logrando.

Queda claro que India no solo definió su norte sino que mar­cha hacia él, al comprender que un mundo cada vez más competitivo no se librará únicamente por los recur­sos naturales, el tamaño de los mercados o la capacidad industrial. También librará en las universidades, donde se está formando la genera­ción que tendrá que resolver los problemas tecnológicos de las próximas décadas.

Instituto abre la puerta a estudiantes de la región

V. Kamakoti, director de IIT Madras

El director del instituto, V. Kamakoti, propuso firmar convenios con universidades de la región para impulsar el intercambio académico.

El Instituto Indio de Tecnolo­gía de Madras (IIT Madras), asentada en la ciudad de Chennai, es uno de los cen­tros de ingeniería más presti­giosos de la India y de todo el sur asiática. Esta institución distinguida busca atraer a más estudiantes y docentes de América Latina. Así lo afirmó su director, V. Kamakoti, en diálogo con Nación Media en el campus de la institución, en Chennai.

Según Kamakoti, el camino para que los jóvenes de la región accedan a las becas pasa por acuerdos entre uni­versidades. “Recomiendo que firmemos convenios con uni­versidades latinoamericanas. A través de esos convenios podemos difundir las oportu­nidades y animar a los estu­diantes de América Latina a venir aquí”, sostuvo.

El director explicó que el instituto cuenta con una ofi­cina de relaciones internacio­nales “muy activa” y con un programa que otorga becas a estudiantes extranjeros para estudiar en la India. La idea, agregó, es un intercambio en ambos sentidos: “Podríamos desarrollar una movilidad de la India a América Latina y de América Latina hacia aquí”.

Además de ingeniería y deep tech, el IIT Madras ofrece formación en cien­cias, tecnología médica, ges­tión y humanidades. Para Kamakoti, esa variedad abre puntos de encuentro con la región, sobre todo en torno a los Objetivos de Desarro­llo Sostenible. “Espera­mos recibir a más docentes de universidades latinoa­mericanas y a estudiantes de intercambio, y también enviaremos estudiantes allá”, señaló.

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