Manifestación contra los altos precios de las viviendas y en reclamo de una nueva ley que proteja a las personas frente a la escalada de las tarifas y los desahucios.
- AFP.
Tras dos noches acampando en el centro de Madrid, los manifestantes contra la crisis de la vivienda prometieron ayer “seguir presionando” al gobierno de Pedro Sánchez, a quien reclaman una nueva ley que proteja a las personas frente a la escalada de los precios.
El gobierno socialista de Sánchez, muy criticado incluso entre sus partidarios por no haber logrado contener la escalada de precios de compra y alquiler de vivienda, tiene previsto presentar hoy un nuevo decreto.
Pero el texto no tiene garantías de ser aprobado en el Parlamento, donde no dispone de mayoría.
“Pedimos que se saque un decreto ley sobre todo para proteger el derecho a la vivienda y evitar los desahucios”, explicó Carlota, una manifestante de 29 años que pasó la noche entre el centenar de tiendas instaladas en la turística plaza de la Puerta del Sol. Esta pintora describe como “grave” la situación en España y pide una legislación que evite que “se priorice el capital y los fondos de inversión a las personas”.
MALESTAR
El malestar por los altos precios de la vivienda está presente desde hace años en España, pero la indignación estalló la semana pasada tras el desahucio de Maricarmen Abascal, una madrileña de 87 años que tuvo que dejar el apartamento en el que residía desde hacía 70 años tras su adquisición por una empresa inversora.
Su imagen siendo sacada del apartamento en camilla por la comitiva judicial el miércoles, mientras numerosos manifestantes le daban su apoyo en la calle, desató una ola de indignación en España a menos de un año de las elecciones legislativas de 2027.
Las protestas siguieron a Sánchez hasta Barcelona y un grupo de manifestantes cortó parte de la avenida Diagonal, donde el jefe del Gobierno acudió a la entrega de premios del periódico La Vanguardia.
Con pancartas con el mensaje “Decreto Maricarmen ya” y consignas como “los inversores son los invasores”, los asistentes a la marcha contaron las dificultades para acceder a la vivienda.

