En las ciudades más afectadas las familias han dormido en los parques por el temor a nuevos terremotos, ya que se han reportado 130 réplicas.
- AFP
Colombia declaró ayer tres días de duelo en honor a los más de 230 fallecidos que dejó el potente terremoto, mientras socorristas y voluntarios trabajan sin descanso para rescatar a los últimos sobrevivientes.
Con una magnitud de 7,4, el sismo ocurrido el lunes a las 7:34 fue el más mortífero que ha sacudido Colombia en lo que va del siglo y afectó en especial poblaciones del Pacífico y de la región cafetera en el oeste del país.
El Gobierno anunció que las banderas ondearían a media asta en los edificios oficiales y embajadas colombianas en el extranjero, “en homenaje a todos los fallecidos”, cuyo número asciende a 239, según la autoridad de atención a desastres.
En las ciudades de Pereira y Cali los equipos de emergencia trabajaron toda la noche con grúas, perros y maquinaria pesada en la búsqueda de sobrevivientes, mientras que los voluntarios formaban cadenas humanas para retirar los escombros a mano.
“Yo sé que hoy y mañana vamos a sacar gente con vida (...). Yo ya soy un viejo, pero soy sabueso”, dijo Julio César Pineda, un rescatista de 67 años, incansable pese a las jornadas nocturnas bajo penumbras por los cortes de electricidad que afectan a casi toda Pereira.
FASE FINAL
“Estamos entrando en la fase final de las primeras 72 horas”, dijo el alcalde de Cali, Alejandro Eder, en referencia al periodo en el que es más probable encontrar sobrevivientes.
“No quiere decir que no haya sobrevivientes después, pero sí es más difícil”, añadió.
En las ciudades más afectadas las familias han dormido en los parques por el temor a nuevos terremotos. Desde el sismo se han presentado más de 130 réplicas.
La solidaridad ha aliviado las jornadas de búsqueda. Miles llevaron agua, comida y suministros a los barrios afectados, mientras se formaban largas colas frente a los centros de donación de sangre.
En Cali un grupo de cineastas prestó micrófonos, luces y cámaras para identificar cualquier señal de vida.
En las zonas más afectadas el “olor a carne descompuesta” es “superfuerte”, dijo una rescatista.
El sismo evoca la tragedia del fuerte terremoto de 1999 que dejó casi 1.200 muertos en la zona cafetera.

