El presidente Abelardo de la Espriella anunció el alivio en el cobro de los servicios públicos por tres meses y programas para subsidiar arriendos a quienes perdieron sus viviendas.
- AFP.
Socorristas y voluntarios buscan con desesperación a sobrevivientes del peor sismo de este siglo en Colombia, que dejó hasta ayer un saldo de 240 muertos, más de 1.300 heridos y decenas de edificaciones devastadas.
Las principales ciudades del oeste de Colombia –Cali, Pereira, Manizales y Quibdó– muestran escenas de destrucción más de 24 horas después de la embestida del terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el lunes.
Ubicada en el turístico Eje Cafetero, Pereira suma al menos 72 fallecidos, según el alcalde.
La ciudad de más de 480.000 habitantes quedó casi totalmente sin electricidad. Sus pobladores tienen poca conexión a internet y el martes participaban en la búsqueda de personas o recorrían las calles en motocicletas para constatar la magnitud del desastre. La noche fue silenciosa; muchos durmieron en aceras por temor a réplicas o porque sus viviendas tenían grietas.
“Nos quedamos sin nada, lo perdimos todo”, dijo en medio del llanto Stella Galvis, una contadora que logró escapar con su esposo e hijo de un edificio de cuatro plantas que colapsó. “Nos salvamos de milagro”, añadió.
EPICENTRO
El epicentro del terremoto se ubicó cerca de San José del Palmar, en Chocó (oeste), una región pobre a la cual resulta difícil acceder debido al daño en las carreteras, indicó la Cruz Roja Internacional.
El presidente Abelardo de la Espriella, que asumió el 7 de agosto, declaró el estado de emergencia y se comprometió a llevar a cabo una operación de rescate coordinada. En una visita a Pereira, anunció el alivio en el cobro de los servicios públicos por tres meses y programas para subsidiar arriendos a quienes perdieron sus viviendas.
En Cali, la tercera ciudad de Colombia, el alcalde Alejandro Eder decretó un toque de queda en la noche, mientras los rescatistas atendían sin descanso los barrios más afectados. La ciudad registra 95 fallecidos, según la alcaldía local, el balance más pesado hasta ahora.
Los socorristas armaron cadenas humanas para sacar los escombros de los edificios, con picos y herramientas básicas. Cada tanto gritaban “silencio” en un intento por captar señales de vida de los atrapados.
EL PAPA, “VIVAMENTE APENADO”
El papa León XIV se declaró ayer “vivamente apenado” por el terremoto que sacudió el lunes a Colombia, informó el Vaticano.
El pontífice está “vivamente apenado al conocer la dolorosa noticia del terremoto que ha afectado gravemente varias zonas de Colombia, causando víctimas y numerosos heridos”, según un telegrama enviado en su nombre por el número dos del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, al presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana.
En el telegrama, Parolin le pidió a monseñor Francisco Múnera Correa “que transmita el sentido pésame de su santidad León XIV a los familiares que, en esta hora de profundo dolor, lloran la pérdida de seres queridos”. Igualmente, “pide al Señor que derrame sobre el querido pueblo colombiano los dones de la fortaleza espiritual y la esperanza cristiana; y les imparte de corazón la bendición apostólica”.

