Niña china de seis años murió tras recibir una terapia génica experimental para corregir una afección que no arriesgaba su vida.

  • AFP

Una niña china de seis años murió el año pasado tras reci­bir una terapia génica experi­mental para corregir una afec­ción que no ponía en riesgo su vida, según una investi­gación de Science y Retrac­tion Watch. La niña, a la que se le dio el seudónimo de Mei, murió una semana después de recibir, en marzo de 2025, una infusión espinal de millones de virus diseñada para pene­trar en el cerebro y corregir una rara afección genética que le causaba un leve deterioro cognitivo, señaló el informe el jueves.

Pero sus padres, que pagaron más de 800.000 dólares para financiar el experimento, no fueron informados de manera adecuada sobre los riesgos, indicó el informe. El investi­gador principal publicó pos­teriormente un artículo sobre estudios relacionados en ani­males en la prestigiosa revista Nature que no mencionaba a Mei, señalando únicamente que “cerrar la brecha entre la investigación preclínica y la traslación clínica (la transfe­rencia de resultados a su apli­cación, ndlr) sigue siendo un desafío importante”.

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La muerte, no revelada hasta ahora, supone un nuevo golpe a las ambiciones de China de rivalizar con Estados Unidos como potencia en biotecnolo­gía, tras el escándalo de 2018 en torno a He Jiankui, el bio­físico que produjo en secreto bebés con edición genética.

Mei tenía una rara afección genética llamada síndrome de Snijders Blok-Campeau, de la que se sabe que afecta solo a 237 personas en todo el mundo. El ensayo estuvo dirigido por el neurocientí­fico Zilong Qiu, uno de varios investigadores en todo el mundo que compiten por con­vertir los editores de bases de ADN en tratamientos per­sonalizados para niños con enfermedades genéticas raras.

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