Bloqueo de puertos iraníes se suma a la serie de acciones que echan por tierra el protocolo firmado recientemente.

  • AFP.

La guerra entre Estados Unidos e Irán escaló ayer miércoles con el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes y el cie­rre del estrecho de Ormuz, lo que desbarató el protocolo de acuerdo que debía poner fin a la contienda iniciada en febrero.

Casi un mes después de que Estados Unidos e Irán fir­maran un memorándum de entendimiento para poner fin a la guerra en Oriente Medio, ambas partes reanudaron los combates, con repercusiones en toda la región.

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El ejército estadounidense confirmó una nueva “ola de ataques” ayer miércoles, una andanada que duró 90 minutos. Jadijeh, una iraní que habló con periodistas de AFP en París, siente que los efectos de la guerra esta­rán presentes “durante largo tiempo”.

“Dios no lo quiera; pero si la guerra se intensifica, quizás pasen varias generaciones antes de que podamos recu­perarnos”, afirmó desde la provincia de Sistán y Balu­chistán, situada al este del estrecho de Ormuz.

El presidente estadouni­dense, Donald Trump, ame­nazó con extender los ataques la próxima semana para gol­pear centrales eléctricas y puentes, a no ser que Tehe­rán vuelva a la mesa de nego­ciaciones.

AMENAZA

Las autoridades iraníes, lejos de dejarse intimidar, coloca­ron un afiche gigante en el centro de Teherán que mues­tra al presidente estadouni­dense en un ataúd con el men­saje “Mataremos a Trump”, según un video de AFPTV.

La disputa por el estrecho de Ormuz, una vía navegable cru­cial para el tránsito mundial de petróleo y gas, ha sido el prin­cipal detonante de los nuevos combates y la reanudación del bloqueo naval el martes.

Los enfrentamientos reanu­dados el 7 de julio, después de unos ataques a barcos en el Golfo atribuidos a Irán, soca­van los esfuerzos diplomáti­cos para aplicar el protocolo de acuerdo firmado en junio, que ratificaba el alto el fuego concluido en abril.

De momento, los ataques no afectan a la capital, Teherán, ni a las instalaciones petrole­ras y de gas del Golfo.

Israel, que desató la guerra junto con Estados Unidos el 28 de febrero, no se unió a las nuevas hostilidades.

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