Los terremotos del 24 de junio causan “una profundización” del “tutelaje” entre Estados Unidos y el gobierno de Rodríguez.

  • Caracas. Venezuela. AFP.

El doble sismo en Venezuela causó destrucción y más de 3.800 muertos, pero no debe­ría tambalear las relaciones entre Caracas y Washington, ya que Donald Trump ha fijado una ruta que privilegia estabi­lidad sobre democracia, pese a las aspiraciones de la líder opo­sitora María Corina Machado. Estados Unidos “está comple­tamente concentrado” en “la respuesta a los devastadores terremotos en Venezuela, y en impulsar el plan de tres fases para Venezuela de la admi­nistración Trump, que sigue intacto”, indicó esta semana el encargado de negocios esta­dounidense, John Barrett.

“Estabilización, recuperación, transición política” es el plan de tres fases que, desde hace meses y casi en cada inter­vención sobre Venezuela, altos funcionarios incluido el propio presidente estadouni­dense repiten como un man­tra.

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Es decir, no habrá transición democrática hasta que el país mejore económicamente. Mientras, Trump se beneficia de su “buena relación” con la presidenta interina de Vene­zuela, Delcy Rodríguez, que obedece órdenes de Washin­gton tras la captura de Nico­lás Maduro en enero en una operación militar. “Trump se aprovecha de la situación para otorgar contratos a las compa­ñías estadounidenses y acce­der a los recursos” mineros y petroleros del país, dijo bajo anonimato un exalto funcio­nario chavista.

¿MACHADO, DE REGRESO?

Washington había aprisio­nado a Venezuela en un pesado torniquete de sanciones eco­nómicas, con el objetivo de sacar del poder a Maduro, al que consideraba “ilegítimo”. Pero desde su captura en enero, Washington dicta las órdenes y levanta gradual­mente sus medidas punitivas. El 26 de junio, el Gobierno estadounidense suspendió durante cuatro meses sancio­nes económicas contra Vene­zuela, para no obstaculizar las operaciones de socorro.

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