El presidente norteamericano, Donald Trump, advirtió que la identidad del país está bajo un “ataque renovado” de “radicales y extremistas” internos.
- AFP.
Estados Unidos celebró ayer sus 250 años, un hito histórico en un momento en que el país está profundamente dividido, con el presidente Donald Trump decidido a asumir un papel protagonista.
El aniversario de la Declaración de Independencia de la Corona británica, firmada en 1776 en Filadelfia, coincide con altas temperaturas en el este del país, donde unos 160 millones de personas se encuentran bajo alertas de clima extremo.
En Washington se pronostican más de 38 °C y una sensación térmica cercana a los 43 °C por la humedad. El tradicional desfile del 4 de julio en la capital federal fue cancelado por el riesgo asociado al calor, según los organizadores.
El viernes por la noche, Trump visitó el icónico monumento del Monte Rushmore, en Dakota del Sur, donde pronunció un discurso ante las esculturas de cuatro predecesores: George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt.
LA “AMENAZA COMUNISTA”
Aunque exaltó la excepcionalidad estadounidense y elogió a líderes del pasado, afirmó que la identidad del país está bajo un “ataque renovado” de “radicales y extremistas” internos, y resaltó lo que consideró un “resurgimiento de la amenaza comunista”.
León XIV, el primer papa estadounidense de la Iglesia católica, que se ha enfrentado con Trump por su ofensiva migratoria, aprovechó para destacar su visión inclusiva del sueño americano.
“Defender la vida humana también incluye acoger, proteger y asistir a los inmigrantes, cuyas esperanzas, sacrificios y contribución han formado parte de la historia de este país desde sus inicios”, indicó el pontífice, nacido en Chicago.

