Seguía ayer la búsqueda desesperada de supervivientes entre escombros de edificios destruidos.
- AFP.
Desesperados, venezolanos escarbaban ayer jueves los escombros de edificios que colapsaron para intentar rescatar a sus seres queridos, tras dos potentes terremotos que dejaron al menos 188 muertos.
Edificios quedaron hechos polvo, otros fracturados y la gente corrió en pánico para resguardarse tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon el norte del país el miércoles, con menos de un minuto de diferencia. La zona más castigada fue La Guaira, población costera vecina a Caracas y donde está el aeropuerto más importante del país, inhabilitado por el sismo.
La presidenta Delcy Rodríguez, que asumió el poder de forma interina tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos, visitó ayer esta región que declaró “zona de desastre” y donde la AFP constató saqueos. Su hermano, el jefe del Parlamento, Jorge Rodríguez, informó el nuevo balance de muertos y dijo que 1.520 personas están heridas.
En redes sociales abundan pedidos de información por desaparecidos, muchos en La Guaira. Las personas consultan listados que despliegan los hospitales públicos con nombres de heridos.
El mundo en solidaridad ha ofrecido enviar equipos de socorristas para apoyar a las desbordadas autoridades locales. El papa León XIV informó que asignó una ayuda de emergencia de más de 100.000 dólares.
FUERZA BRUTAL
La fuerza de estos terremotos fue tal que se sintieron hasta en Colombia, donde sonaron algunas alarmas. Desde entonces se reportaron más de 130 réplicas. El sismo se sintió también en otros estados. El Gobierno interino decretó el estado de emergencia nacional y declaró La Guaira como una “zona de desastre”.
El presidente estadounidense, Donald Trump, prometió ayudar a sus “nuevos y grandes amigos”. Su secretario de Estado anunció que posteriormente se enviarán “de inmediato” equipos de búsqueda y rescate, recursos médicos y asistencia humanitaria.

