Gobierno denuncia un intento de “alterar el orden democrático” y acusa al exmandatario socialista Evo Morales de impulsar las manifestaciones más violentas.
- AFP.
Cientos de manifestantes exigieron ayer en la capital política de Bolivia la renuncia del presidente Rodrigo Paz, cuando se cumple un mes de protestas y bloqueos de carreteras, que se extienden por el país sin que se vislumbre una salida a la crisis.
Desde inicios de mayo, obreros, campesinos, mineros, transportistas y maestros exigen medidas contra la peor crisis económica del país en cuatro décadas, y han desatendido hasta ahora los reiterados llamados del gobierno a negociar.
Entre arengas y el ruido de cornetas, los huelguistas llegaron a La Paz ondeando sus multicolores wiphalas (banderas indígenas), tras recorrer unos 15 kilómetros desde la vecina El Alto. El fin de semana, los miembros de la Central Obrera Boliviana (COB), el principal sindicato del país que mantiene al rojo vivo la protesta, debatió si negociarían o no con el gobierno.
Aunque algunos exdirigentes insistieron en continuar con la lucha en las calles, el sindicato aún no se manifestó públicamente. Más de 90 puntos de bloqueo se reportan en las autopistas del país, una treintena más que la semana pasada, según la estatal Administradora Boliviana de Carreteras.

