En la isla de Jark se encuentra la principal terminal petrolera iraní.

  • AFP

Donald Trump ame­nazó ayer lunes con “destruir por com­pleto” la isla de Jark, donde está la principal terminal petrolera de Irán, si no se llega “pronto” a un acuerdo para poner fin a la guerra y reabrir el estratégico estre­cho de Ormuz.

El conflicto en Oriente Medio, que empezó el 28 de febrero con el ataque con­junto de Estados Unidos e Israel contra Irán, se exten­dió a toda la región y disparó los precios de la energía. El conflicto no da señales de tre­gua: los bombardeos de Israel contra objetivos en Irán con­tinuaron el fin de semana y el lunes, al tiempo que sigue la ofensiva israelí en Líbano contra el movimiento proi­raní Hezbolá.

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El precio del petróleo se dis­paró desde el comienzo de la guerra como consecuencia del bloqueo iraní del estre­cho de Ormuz, por el que solían transitar una quinta parte de las exportaciones mundiales de hidrocarbu­ros. Este lunes el barril de Brent llegó a superar los 115 dólares durante la jornada. El presidente estadounidense alterna los anuncios de nego­ciaciones con nuevas amena­zas. En el mismo mensaje en su red TruthSocial en el que decía que “destruiría por completo” la isla de Jark –que concentra 90 % de las expor­taciones de petróleo de Irán– también aseguró que Esta­dos Unidos se encuentra en “conversaciones serias” con un nuevo gobierno iraní, que calificó de “más razonable” que el anterior, pero sin dar detalles. Trump amenazó además con arrasar las plan­tas generadoras de electrici­dad, los pozos petroleros y las plantas desalinizadoras.

La destrucción de infraes­tructura civil, como plantas de energía y desalinizado­ras, podría ser ilegal según el derecho internacional humanitario y podría cons­tituir un crimen de guerra, según expertos.

El mando militar estadou­nidense movilizó la semana pasada en la región un buque de asalto anfibio, al frente de un grupo naval que incluye a “unos 3.500” marinos y sol­dados del cuerpo de Marines.

Los expertos del mercado advierten que una operación terrestre de Estados Unidos, o una intensificación de los ataques de Irán contra los países del Golfo, pueden dis­parar los precios de la ener­gía a niveles sin precedentes.