Miles de personas salieron a las calles, principalmente en Buenos Aires, para evocar la instauración de la dictadura militar.
- Buenos Aires. Argentina. AFP.
En Argentina, el 24 de marzo es fecha de duelo, marchas y disputas políticas. A 50 años del golpe de Estado, millares de personas volvieron ayer a las calles para recordar a las víctimas de una dictadura que el gobierno de Javier Milei busca revisar.
Bajo la consigna “Nunca más” que marcó a generaciones, organismos de derechos humanos, sindicatos y organizaciones sociales marcharon en todo el país portando fotos de los desaparecidos, que organismos de derechos humanos cifran en 30.000.
La Plaza de Mayo en Buenos Aires estaba colmada de gente portando carteles. “No nos han vencido”, se leía en algunos. Globos blancos se elevaban en el aire con las fotos de desaparecidos y la leyenda “Aún te estamos buscando”.
Valeria Coronel, una docente de 43 años, llevaba de la mano a su hija de ocho. “La memoria se transmite de generación en generación para que la lucha continúe”, dijo a la AFP. “Es la herencia que le quiero dejar”.
Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo encabezarán la marcha, en continuidad con una tradición iniciada durante la dictadura, cuando comenzaron a reunirse para reclamar en esta plaza por el desfile de sus hijos.
El golpe cívico-militar de 1976 derrocó a Isabel Perón e instauró una dictadura que gobernó hasta 1983 y llevó a cabo desapariciones, torturas y robo de bebés, forzando a millares al exilio.
Pero el aniversario encuentra a los argentinos en medio de una batalla política por cómo se narra esta violencia, luego de que Milei cuestionara los consensos instalados desde el retorno de la democracia.
El Gobierno cifra en menos de 9.000 el número de desaparecidos, sostiene que en los años de dictadura hubo una guerra en la que se cometieron excesos de ambos lados y relativiza el rol de la dictadura militar, al describirlo como parte de un enfrentamiento con organizaciones armadas.
En la mañana del martes, la Casa Rosada difundió un video en esa línea en el cual acusa la supuesta “visión sesgada y revanchista” con la cual se ha estudiado la historia, que habría sido utilizada como un “instrumento de manipulación” por parte de la izquierda.

