• AFP.

“Todavía espero su regreso”, dice Victoria Morales, madre de uno de los 44 muertos en la implosión de un subma­rino argentino en el Atlán­tico Sur en 2017, una tragedia por la que son juzgados desde el martes cuatro exo­ficiales de la Armada.

Mora­les, como los demás familia­res desperdigados en toda Argentina, no pudo acudir al inicio del juicio en Río Galle­gos, 3.100 km al sur de Tucu­mán, donde reside. Tampoco lo vio por videoconferencia. “Es demasiado doloroso. La angustia dejó secuelas car­díacas”, explica por teléfono.

Su hijo, Esteban García, tenía 31 años y dos hijos pequeños cuando se embarcó como tri­pulante en la travesía fatal del ARA San Juan en noviembre de 2017.

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Tras una búsqueda internacional que conmo­cionó al país, los restos de la nave fueron hallados un año después a más de 900 metros de profundidad y 500 km de la costa de la provincia de Santa Cruz. Probablemente nunca serán reflotados. Tampoco hay certeza sobre por qué se hundió.

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