Barcelona, España. AFP.
El Parlamento de Cataluña declaró este viernes la independencia, decisión rechazada por la comunidad internacional, y el Estado central empezó rápidamente a tomar medidas para atajar el desafío, un choque sin precedentes en la historia democrática de España. El gobierno "restaurará la legalidad" en Cataluña, declaró el presidente del gobierno, el conservador Mariano Rajoy, que logró del Senado la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que le extiende poderes extraordinarios para preservar la unidad del país.
Rajoy encabezó un consejo de ministros extraordinario a las 18:00 (16:00 GMT) para detallar las primeras medidas, que, advirtió, pasarán por la destitución del gobierno regional catalán y la intervención del Parlamento, entre otras decisiones. Lafiscalía general anunció una querella la semana que viene contra el presidente catalán, Carles Puigdemont, de 54 años, por "rebelión", un delito pasible con hasta 30 años de cárcel.
La extraordinaria jornada fue la culminación de un largo y agotador pulso de varios años entre Madrid y Barcelona. El pulso se inició en plena recesión económica en España, a partir del 2010, aunado con las históricas reivindicaciones de más autogobierno del nacionalismo catalán, que se fue radicalizando progresivamente. Esa radicalización, sin embargo, ha causado una profunda división en la sociedad catalana.
La fractura apareció claramente en el propio hemiciclo del Parlamento, donde una mayoría nacionalista aprobó la solemne declaración con la ausencia de la oposición.

