El conflicto por las islas Malvinas vuelve a encender las alarmas en la relación entre Argentina y Reino Unido. El presidente Javier Milei endureció su postura frente a Londres y aseguró que su Gobierno está llevando a los británicos contra las cuerdas con una estrategia de presión para recuperar el territorio en disputa.
“Están presionados, están inquietos, están incómodos, y los vamos a seguir incomodando hasta que nos devuelvan las islas, porque son nuestras”, afirmó el mandatario este jueves, durante una entrevista con el diario El Observador, según se hizo eco la agencia RT. En el mismo tono desafiante, sostuvo que Argentina está “arrinconando todo el tiempo” al Reino Unido y que continuará por ese camino.
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Milei aseguró que su Gobierno decidió jugar fuerte la carta de la soberanía y afirmó que la estrategia ya está teniendo repercusiones en el escenario internacional. Como ejemplo, señaló que, durante la última reunión de las Naciones Unidas, los británicos tuvieron que mencionar expresamente la cuestión de Malvinas.
“Ahora estamos llevándolos a negociar a los ingleses”, insistió el presidente, quien en los últimos meses modificó el tono de su discurso sobre una de las disputas territoriales más sensibles de Sudamérica.
Puede sacudir relación bilateral
Argentina reclama la soberanía de las islas Malvinas desde el siglo XIX, mientras que Reino Unido mantiene el control del archipiélago. La controversia desembocó en una guerra en 1982, que terminó con la derrota militar argentina y dejó cientos de soldados muertos de ambos bandos.
Aunque el enfrentamiento armado quedó atrás, la disputa nunca desapareció y las reivindicaciones de soberanía siguen alimentando las tensiones diplomáticas entre ambos países.
El conflicto volvió a ganar fuerza durante el Mundial de Fútbol de 2026, cuando los jugadores argentinos exhibieron una bandera con la consigna “Las Malvinas son argentinas” después de derrotar a Inglaterra en las semifinales. El gesto desató una ola de fervor nacionalista que Milei aprovechó para reforzar su discurso sobre la recuperación del archipiélago.
Con su nueva ofensiva verbal, el mandatario vuelve a colocar la cuestión de Malvinas en el centro de la agenda política y diplomática. Sin embargo, sus declaraciones no implican que exista una negociación confirmada ni que Reino Unido haya aceptado discutir una transferencia de soberanía. Por ahora, el desafío de Buenos Aires consiste en convertir la presión política en avances concretos en una disputa que lleva casi dos siglos sin resolverse.
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