El ser humano no está preparado para ir a Marte, afirmó la astronauta francesa Sophie Adenot, tras regresar a la Tierra luego de ocho meses de misión en el espacio a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI). “No estamos preparados, necesitamos avances tecnológicos revolucionarios”, destacó durante una conferencia de prensa organizada por la Agencia Espacial Europea (ESA) en Colonia, Alemania, cinco días después de su amerizaje en el océano Pacífico.
“Justo después de que se abrió la cápsula, lo primero que dije fue: ‘Vuelvan a mandarme al espacio’, porque me sentía mal, con el mar moviéndose. Pensaba que esto no podía ser posible, que allá arriba se estaba mejor (...). Pero lo segundo que dije fue que no estamos preparados para ir a Marte”. La astronauta recordó que más del 50 % de los astronautas experimentan síntomas como los que ella sufrió al llegar a la Tierra -gran debilidad y vómitos-.
Estos síntomas varían de una persona a otra y también pueden cambiar de una misión a otra en el caso de una misma persona. Actualmente, se estima que un viaje a Marte dura entre seis y nueve meses, aproximadamente el mismo tiempo que Sophie Adenot pasó a bordo de la EEI. Sin embargo, en su caso, las condiciones fueron mucho mejores, ya que pudo mantenerse físicamente activa y la estación ofrece espacios mucho más amplios que una simple nave de transporte.
“Entonces, con la tecnología que tenemos actualmente, una misión de muy larga duración, un viaje de varios meses para llegar a Marte... Imaginen el desastre”, señaló. “Nos encontraríamos con limitaciones fisiológicas y dificultades para realizar las tareas más básicas”.
“En cambio, si logramos avances tecnológicos revolucionarios que nos permitan acelerar el viaje y, por ejemplo, contar con gravedad artificial mediante una nave espacial que gire sobre sí misma, de modo que los astronautas estén siempre expuestos a una forma de gravedad, en ese caso podría funcionar. Pero, efectivamente, todavía necesitamos superar algunas etapas clave”, concluyó.
Un planeta sin divisiones ni fronteras
En sus ocho meses en el espacio, la astronauta francesa Sophie Adenot pasó por “todas las emociones humanas, desde las más alegres hasta las más duras”, afirmó el sábado muy conmovida en su regreso a tierra firme en Alemania. Adenot amerizó el jueves en el océano Pacífico frente a las costas de California en la cápsula Dragon que transportaba a la Crew-12, tras regresar a la Tierra de una misión en la Estación Espacial Internacional (ISS).
Pasó un total de 235 días en el espacio, batiendo el récord de la estancia orbital ininterrumpida más larga realizada por un astronauta europeo.
A 400 km de la Tierra, Adenot dijo haber tomado conciencia de la fragilidad de un planeta que pudo ver como un lugar donde “no hay divisiones, no hay fronteras”, sino “solo un planeta precioso que compartimos todos”, declaró en la pista del centro de entrenamiento de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Colonia.
La astronauta, de 44 años, se veía visiblemente debilitada a su llegada a Alemania, y fue asistida por dos médicos de la ESA.
Se había incluso previsto una silla de ruedas, pero ella prefirió recorrer a pie los últimos metros hasta el atril, entre ovaciones y los aplausos de decenas de colegas y allegados que agitaban banderas francesas.
En el espacio, el cuerpo se adapta a la ausencia de gravedad, lo que provoca pérdida ósea, atrofia muscular, descondicionamiento cardiovascular e incluso problemas de visión.
La astronauta debe iniciar ahora un programa intensivo de recuperación de unas tres semanas para recuperar su condición previa al vuelo.
Durante la misión, Adenot se convirtió en la primera astronauta francesa en aventurarse fuera de la estación espacial para realizar un paseo espacial. En total, llevó a cabo tres paseos espaciales, el 18 y el 25 de agosto y el 1 de septiembre.
“Cóctel de emociones”
“Es un cóctel de emociones asombrosas, es increíble. Es magnífico estar de vuelta en la Tierra, pero también viene acompañado de su dosis de desafíos, especialmente fisiológicos”, declaró en una rueda de prensa. También relató el momento “difícil” del amerizaje del jueves, cuando la cápsula que traía de regreso a los cuatro astronautas de su equipo tuvo que soportar “muchas olas durante 25 minutos”.
“Cuando los comandos me sacaron de la cápsula, lo primero que les dije fue: ‘¡Devuélvanme al espacio, por favor!’ Allí arriba era mucho más fácil”, añadió.
En varias ocasiones durante su intervención, la astronauta tuvo dificultades para contenerse, con la voz quebrada y lágrimas en sus ojos.
A veces es una “euforia intensa” y “a veces te llega hasta las entrañas”, explicó, y aseguró que no conocía a ningún astronauta que no hubiera “experimentado esas emociones intensas”.
Describió su larga estadía en órbita como una experiencia “ultra transformadora” que marcará “un antes y un después” en su vida.
Adenot también habló de la preocupación que sintió por los feroces incendios del pasado verano cerca de Arcachon, una zona del suroeste de Francia en donde se estableció estos últimos años.
Observar desde el espacio “los efectos del cambio climático”, cómo se secan algunos lagos o el retroceso del mar de Aral, reforzó su convicción de que el planeta debe ser protegido, explicó. Por ahora la prioridad inmediata de Sophie Adenot es enfrentar una larga fase de recuperación, pues confesó que hoy tiene “la sensación de estar reaprendiendo a vivir, como un bebé que aprende a caminar”.
Fuente: AFP.

