Cientos de miles de personas asistieron ayer sábado a una misa gigante en los emblemáticos Campos Elíseos de París, punto álgido de la visita del papa León XIV a una Francia laica donde aumentan los bautismos entre jóvenes y adultos.

Un entusiasmo popular acompaña la primera visita de un pontífice a París desde Benedicto XVI en 2008. El fervor por el líder espiritual de 1.400 millones de católicos en el mundo se vio de nuevo este sábado, cuando recorrió a bordo de su papamóvil los Campos Elíseos.

El viaje llega en un momento decisivo para la Iglesia en Francia, país oficial­mente laico, donde los bautismos de adolescentes y adultos progresaron en los últimos cinco años.

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