El presidente chino Xi Jinping comenzó una visita de Estado de tres días en Washington, donde sostendrá amplias discusiones sobre inteligencia artificial y la guerra en Irán, en medio de la prórroga de la tregua comercial con Estados Unidos. En un gesto excepcional, el presidente Donald Trump y su esposa Melania recibieron a Xi y a la primera dama china al pie del avión en la base Andrews, en las afueras de la capital.
Cuando Trump visitó Pekín en mayo fue recibido por el vicepresidente chino. “Creo que fue un gran primer contacto, creo que lo apreciaron”, comentó Trump a periodistas en la Casa Blanca tras la ceremonia de recepción. Al tiempo que se cumplía el protocolo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que Washington y Pekín acordaron una prórroga hasta enero de su tregua comercial.
El acuerdo de “distensión económica” terminaba el 10 de noviembre, pero se extenderá “hasta el 10 de enero”, agregó En el acuerdo, ambas partes aceptaron reducir los aranceles mutuos y que Estados Unidos extendiera ciertas exenciones arancelarias. Hace más de diez años que un líder chino no protagoniza una visita de Estado en la capital estadounidense, y Trump lo agasajará con un espectáculo aéreo militar y el tradicional saludo con 21 cañonazos.
“Nuestros dos países deben ser socios más que rivales”, expresó Xi según declaraciones escritas publicadas por la agencia estatal Xinhua. “Los pueblos chino y estadounidense han disfrutado de intercambios amistosos de larga data, y nuestros intereses están profundamente entrelazados”, añadió.
Espinosos asuntos
Se espera que los líderes aborden una serie de espinosos asuntos encabezados por la guerra abierta en Oriente Medio y los temores sobre el vertiginoso desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Pero, dado que China y Estados Unidos compiten por la supremacía en IA, hay pocas expectativas de que se alcance algún acuerdo.
En las conversaciones preliminares del domingo entre Bessent y su homólogo chino, He Lifeng, se abordó la creación de un canal de comunicación para las preocupaciones sobre la IA.
“Me alegra la perspectiva de mantener intercambios profundos con el presidente Trump sobre las cuestiones fundamentales que atañen a nuestras relaciones bilaterales y a la situación mundial”, declaró Xi en un comunicado publicado por la agencia oficial de noticias china Xinhua.
Jonathan Czin, del Instituto Brookings, declaró a la AFP que las expectativas de resultados concretos de la reunión eran bajas. Los analistas señalan que China ya ha empezado a mirar más allá de Trump, cuyo segundo mandato termina a principios de 2029.
“Dictador opresivo”
La fastuosa bienvenida de Trump a Xi ha despertado críticas de los sectores más duros frente a China dentro de su propio partido, especialmente en medio de informes de que Pekín suministró a Irán información de inteligencia para ataques contra tropas estadounidenses.
“Nuestro comandante en jefe debe tener presente que su invitado es un dictador brutal, no elegido y opresivo”, declaró el senador republicano Roger Wicker, presidente del poderoso Comité de Servicios Armados del Senado.
“Los líderes de las dos principales potencias armamentísticas deben hablar”, replicó el secretario de Estado, Marco Rubio, ante periodistas.
El subsecretario de prensa de la Casa Blanca, Taylor Rogers, afirmó a la cadena estadounidense Spectrum News: “El presidente está haciendo lo que es mejor para nuestros intereses nacionales en este caso”.
Para Trump, la visita de Xi es también una oportunidad para centrarse en la pompa en lugar de en los problemas internos, donde el efecto de la guerra con Irán sobre los precios del combustible ha hecho que su índice de aprobación caiga en picado antes de las elecciones legislativas de noviembre.
Los presidentes estadounidenses rara vez se desplazan al aeropuerto para recibir a líderes extranjeros, aunque Trump también dio la bienvenida en la pista al presidente ruso Vladimir Putin en Alaska, el año pasado.
Se cree que las últimas recepciones de este tipo en Andrews —aparte de las visitas papales— fueron la bienvenida de John F. Kennedy al primer ministro británico Harold Macmillan en 1962 y la de Dwight D. Eisenhower al líder soviético Nikita Jrushchov en 1959. La visita de Xi concluirá el viernes por la mañana, con un té para ambas parejas presidenciales y una visita a los Archivos Nacionales, donde se encuentra la Declaración de Independencia de Estados Unidos.
Fuente: AFP.

