El fenómeno de El Niño promete ser “muy fuerte” en los próximos meses y es casi seguro que durará hasta febrero, advirtió este jueves la agencia climática de Naciones Unidas. Este evento meteorológico natural aumenta las temperaturas de la superficie en el centro y el este del Pacífico ecuatorial, lo que tiene el poder de desencadenar cambios en los patrones de vientos, presión y lluvias de todo el planeta.
En América Latina, países como Panamá y El Salvador se declararon en emergencia para enfrentar este episodio de El Niño, que ya obligó incluso a reducir el tráfico de buques por la vía interoceánica panameña. Ecuador, por su parte, impuso la alerta roja ante la fuerte intensificación del fenómeno.
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), El Niño alcanzará su punto máximo hacia finales de este año, aunque sus repercusiones en el clima continuarán hasta bien entrado el 2027. “El Niño está claramente establecido y se intensificará hasta convertirse en un fenómeno muy fuerte en los próximos meses, con grandes impactos en los patrones de precipitación y temperatura, y los riesgos asociados a inundaciones, sequías y calor extremo”, afirmó la agencia de la ONU.
En una rueda de prensa posterior, la secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, enfatizó que el actual episodio “podría ser más potente que todo lo observado desde que arrancó nuestro monitoreo” hace cuatro décadas. Aunque no es causado por el cambio climático, los científicos esperan que El Niño agrave las temperaturas de un planeta que ya se está calentando por la quema de combustibles fósiles, al tiempo que intensifica los fenómenos meteorológicos extremos.
“El Niño se está volviendo gigantesco ante nuestros ojos”, alertó el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. “La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se encuentra en aguas desconocidas, y esas aguas se están calentando. Las temperaturas de la superficie del mar están aumentando, las temperaturas siguen subiendo y el mundo se encuentra en la zona de peligro del clima extremo”, añadió en un comunicado.
“Golpe devastador” para las economías
El Niño suele alcanzar su punto máximo a finales de año, pero el calor de los océanos se libera más lentamente a la atmósfera, lo que eleva las temperaturas globales durante los 12 meses siguientes. El año más caluroso registrado fue el 2024, tras el último El Niño. “Este El Niño excepcional (...) tiene el potencial de asestar un golpe devastador a las comunidades y economías de todo el mundo”, dijo la directora de la OMM, Celeste Saulo.
“Ya estamos viendo perturbaciones y devastación causadas por sequías e inundaciones, y esperamos que estos impactos aumenten a medida que El Niño se intensifique”, consideró. “No hay tiempo que perder”, advirtió y pidió a las autoridades de gestión de desastres y a los sectores sensibles al clima, como la agricultura, la salud, la energía y el agua, que tomen medidas de prevención.
El Niño suele producirse cada dos a siete años y durar entre nueve y 12 meses. Las condiciones oscilan entre El Niño y su opuesto, La Niña, con estados neutros en el medio. La OMM señaló que existe una “probabilidad extraordinariamente alta, cercana al 100 por ciento”, de que el episodio actual se mantenga hasta febrero.
El océano Pacífico se calienta
El Niño puede alterar los patrones meteorológicos y climáticos a miles de kilómetros de distancia del Pacífico tropical. Cada fenómeno de El Niño es diferente, pero los eventos importantes suelen seguir patrones conocidos. Esto incluye sequías en partes de la Amazonía, Indonesia y Australia, monzones alterados en India y cambios en las precipitaciones en toda la zona tropical.
Para el período de septiembre a noviembre, los pronósticos de la OMM indican una mayor probabilidad de temperaturas por encima de lo normal “en casi todas las zonas terrestres”. El índice que mide las anomalías en la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial centro oriental se ha intensificado desde un promedio de 1,5 °C por encima de lo normal entre mayo y julio.
Los valores semanales entre finales de julio y mediados de agosto oscilaron entre unos 2,2 °C y 2,6 °C por encima del promedio, lo que indica una intensificación continua de El Niño. En algunas zonas, las temperaturas oceánicas subsuperficiales estuvieron más de 8 °C arriba de la media durante julio y principios de agosto.
Fuente: AFP.

