Un pronóstico preocupante sobre El Niño pone al mundo en alerta ante la posibilidad de que el fenómeno climático se fortalezca durante los próximos meses y provoque una cadena de eventos extremos en distintas partes del planeta. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que existe una probabilidad cercana al 100 % de que las condiciones asociadas al fenómeno persistan, al menos, hasta febrero de 2027.
El escenario genera preocupación por el potencial incremento de inundaciones, períodos de sequía extrema y olas de calor intensas, fenómenos que podrían afectar simultáneamente a poblaciones, sistemas productivos y servicios esenciales en diferentes regiones.
De acuerdo con las proyecciones difundidas por la OMM y de las que se hace eco RT, El Niño ya se encuentra consolidado y existe la posibilidad de que evolucione hacia un episodio muy fuerte o extremadamente intenso en los próximos meses.
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Calentamiento del Pacífico
Uno de los principales factores detrás de esta evolución es el inusual calentamiento de las aguas del Pacífico tropical. Los registros utilizados para monitorear el fenómeno muestran un marcado incremento de las temperaturas superficiales del océano entre mayo y agosto de este año, con anomalías que llegaron hasta 2,6 °C por encima de los valores habituales.
La magnitud del calentamiento alimenta los temores de que el fenómeno termine alterando con mayor fuerza los patrones meteorológicos y multiplique los episodios extremos. El impacto, según las advertencias internacionales, podría sentirse en áreas donde las comunidades ya enfrentan condiciones climáticas adversas.
Ante la amenaza, la OMM y los servicios meteorológicos de distintos países comenzaron a reforzar planes de preparación, vigilancia y sistemas de alerta temprana, con especial atención a las poblaciones que presentan mayor vulnerabilidad frente a desastres naturales.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió sobre la capacidad de este episodio para generar consecuencias importantes tanto para las comunidades como para las economías. El organismo también coordina acciones con agencias humanitarias para anticiparse a posibles impactos en sectores estratégicos.
Entre las áreas que podrían quedar bajo presión se encuentran la agricultura, la salud, la generación y distribución de energía y la disponibilidad de recursos hídricos. El temor es que una intensificación de El Niño termine profundizando problemas ya existentes y obligue a varios países a enfrentar, al mismo tiempo, fenómenos meteorológicos de gran intensidad.
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