El Parlamento japonés aprobó este viernes una reforma de la ley de sucesión imperial, pero mantuvo el veto a que una mujer sea emperatriz pese a que, según las encuestas, la idea cuenta con el apoyo de la opinión pública. El futuro de la Casa Imperial de Japón, que según la mitología desciende de la diosa sintoísta del sol Amaterasu, depende actualmente del príncipe Hisahito, de 19 años, sobrino del actual emperador Naruhito, de 66.

Si Hisahito -quien no está casado y comenzó recientemente a estudiar biología- no tiene un hijo hombre, la línea de sucesión se extinguiría al no contar con un heredero, según las reglas vigentes. En la historia ha habido ocho emperatrices en el Trono del Crisantemo, cuyo estatus divino fue anulado tras la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo una ley de la Casa Imperial de 1889 estipuló que solo los hombres podían convertirse en emperador, y únicamente a través de la línea paterna. Esta disposición se incorporó en 1947 a la actual Ley de la Casa Imperial.

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Esto descarta que la popular princesa Aiko, de 24 años, hija de Naruhito, o cualquier otra mujer de la realeza, pueda llegar a ser emperatriz.

La reforma, aprobada por amplia mayoría en la Cámara Alta japonesa, autorizó, no obstante, la reincorporación a la familia imperial de parientes masculinos lejanos mayores de 15 años, siempre que sean solteros, y que sus futuros hijos sean elegibles para ascender al trono.

Se trata de miembros de 11 familias que salieron del registro imperial tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Su antepasado común con el actual emperador se remonta al siglo XV y se encuentra “a una distancia de 36 a 38 grados de parentesco”, según la Agencia de la Casa Imperial.

Los cambios aprobados también ponen fin a la práctica de que las mujeres pierdan su estatus real tras casarse con un plebeyo, aunque, debido a su género, sus hijos aún no pueden convertirse en emperadores.

En 2021, por ejemplo, la exprincesa Mako Komuro, sobrina de Naruhito y una de las dos hermanas mayores de Hisahito, abandonó oficialmente la familia tras casarse con su novio de la universidad.

“Absolutamente indignante”

Esta reforma de la legislación imperial se logró tras disputas dentro del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), liderado por la conservadora Sanae Takaichi, la primera mujer en gobernar Japón y quien se opone a la sucesión femenina.

Seiichiro Murakami, un veterano diputado del PLD, considera “absolutamente indignante” descartar la posibilidad de que Aiko se convirtiera en emperatriz.

Asahiro Kuni, de 81 años y miembro de una las 11 ramas imperiales, también ha dicho que aconsejaría a sus nietos que rechacen la oportunidad de convertirse en miembros de la realeza.

“A los 15 años, una persona ya ha crecido respirando el aire de la libertad”, dijo Kuni al diario Asahi Shimbun.

“Puede que haya personas que quieran unirse a la familia imperial, pero si entendieran las dificultades de la vida como miembro de la realeza, probablemente no dirían algo así”, agregó Kuni.

Una encuesta realizada por el medio Mainichi Shimbun el mes pasado reveló que solo el 23 % de la población estaba a favor de que los hijos de miembros de la familia imperial readoptados se convirtieran en emperadores, mientras que el 34 % se oponía.

Por el contrario, más del 70 % avaló que una mujer fuera emperatriz, y el 40 %, una sucesión matrilineal.

Un sondeo realizado por el Asahi Shimbun en mayo también reveló que el 72 % de los encuestados estaba a favor de cambiar las reglas para permitir que las mujeres asciendan al trono.

La familia imperial cuenta ahora con 16 miembros en total, incluidos cinco hombres: el emperador emérito Akihito, de 92 años; su hermano, de 90; el emperador actual, de 66; su hermano Fumihito, de 60; y el hijo de este último, Hisahito.

Hideya Kawanishi, profesor de la Universidad de Nagoya y experto en el sistema imperial japonés, explicó a la AFP que el proyecto de ley aprobado “no refleja la opinión pública”.

“Para el ala conservadora del Partido Liberal Democrático (...) el objetivo primordial es preservar la sucesión al trono por línea masculina y exclusiva de los hombres, y es precisamente por eso que no quieren escuchar las voces de la gente”, afirmó. “Esto se debe a que la sólida base conservadora que los respalda alberga actitudes cercanas al machismo, y esta medida probablemente fue necesaria para asegurar sus votos en las elecciones”, añadió.

Fuente: AFP.

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