El exguía supremo iraní Alí Jamenei fue inhumado el viernes en Mashhad, su ciudad natal, informó la televisión estatal, tras varios días de funerales marcados por la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán. La ceremonia tuvo lugar aparentemente sin la presencia de su hijo y sucesor, Mojtaba Jamenei, según las imágenes difundidas por el canal estatal IRIB, que mostraron el traslado del féretro dentro del santuario del imán Reza, el lugar más sagrado del islam chiita en Irán.

En Mashhad, la ciudad del noreste que alberga este santuario, una inmensa multitud avanzó el jueves bajo un sol abrasador para el despido final de Alí Jamenei, muerto en el ataque estadounidense-israelí del 28 de febrero que desencadenó la actual guerra en Oriente Medio.

Tenía 86 años, de los cuales casi 37 al frente de la República Islámica.

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La última etapa de las exequias se desarrolló en medio de la reanudación de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán, los más importantes desde la firma el 17 de junio de un protocolo de acuerdo que refrendó el alto el fuego de abril.

Trump declaró esta semana la tregua “terminada” y arremetió contra los dirigentes iraníes, aunque dejó la puerta abierta a la continuación de las negociaciones.

El gabinete de Benjamín Netanyahu anunció por su parte el jueves que el primer ministro israelí habló por la noche con Trump, quien le informó de los “últimos movimientos” estadounidenses en el Golfo.

Según el diario The Wall Street Journal, el gobierno israelí compartió el jueves con Washington una información de sus servicios de inteligencia según la cual Irán busca asesinar a Trump.

El presidente estadounidense no utilizó el nuevo Air Force One, un Boeing 747 que le regaló Catar, para regresar a Washington al término de la cumbre de la OTAN. El New York Times señaló que la decisión se debió a motivos de seguridad.

“Eclipsar”

En la noche del miércoles al jueves, Estados Unidos volvió a atacar a Irán. Unos 90 objetivos militares iraníes, según el ejército estadounidense.

Pero la República Islámica acusó a Washington de haber atacado también infraestructuras civiles con el fin de “eclipsar” las ceremonias fúnebres de Jamenei. Según Teherán, resultaron dañados varios puentes y la conexión ferroviaria entre Teherán y Mashhad.

Y en la noche del jueves, una base militar cerca de Bushehr, una ciudad del suroeste de Irán que alberga la única central nuclear en funcionamiento del país, fue impactada por “un proyectil del enemigo estadounidense-sionista”, anunció un responsable iraní a la agencia oficial Irna.

Poco después, el Departamento de Defensa estadounidense negó, sin embargo, a la AFP cualquier ataque de Estados Unidos contra Irán “en las últimas horas”.

Todo comenzó el martes en el estratégico estrecho de Ormuz, convertido en un gran punto de fricción del conflicto, después de que Washington atribuyera a Teherán ataques contra al menos tres buques comerciales.

Desde entonces el tráfico se ha ralentizado notablemente, según los datos de la plataforma de seguimiento marítimo Kpler.

Irán desafía a Washington con su intención de cobrar peaje a los barcos que transitan por esta vía marítima clave para el comercio mundial de hidrocarburos, algo que no hacía antes de los ataques israelíes y estadounidenses del 28 de febrero que desencadenaron la actual contienda.

“Vengarse”

En represalia a los bombardeos estadounidenses, Irán volvió a atacar a los vecinos del Golfo: Kuwait, donde hubo al menos un herido, Baréin y también Catar, uno de los mediadores en los esfuerzos por resolver el conflicto.

En Jordania, misiles fueron interceptados por primera vez desde el 11 de junio.

La reanudación de los ataques había hecho subir el precio del petróleo el miércoles, pero el jueves volvió a bajar, en torno a los 77 dólares el barril de Brent del mar del Norte, referencia internacional.

Como muestra de las tensiones, al menos un avión de combate escoltó el avión que transportaba los restos de Jamenei hasta Mashhad.

Pero el repunte de las hostilidades no mermó el fervor en las ceremonias fúnebres, después de sumar millones en Teherán y en la ciudad clerical de Qom a principios de semana y luego en el vecino Irak.

“Toda la gente aquí busca vengarse”, dijo Mohammad Afsharian, un comerciante de 41 años que consideró los esfuerzos diplomáticos “prácticamente enterrados”.

“Incluso si llegáramos a un acuerdo con Estados Unidos, seguiríamos teniendo problemas con Israel”, agregó. Israel, enemigo declarado de la República Islámica desde su advenimiento en 1979 se declaró dispuesto el jueves a atacar a Irán “una tercera vez si fuera necesario” y “con más fuerza”, en palabras de su ministro de Defensa, Israel Katz.

Fuente: AFP.

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