La presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, afirmó ayer martes que el país precisa “sanar” sus heridas y prometió liderar un proceso de “reconciliación y unidad”, en su primera entrevista después que se impusiera en el balotaje. En el podcast del presentador cubano y experiodista de CNN Ismael Cala, la líder conservadora dijo estar “agradecida”, luego de que el organismo electoral concluyera el lunes escrutinio de la segunda vuelta del 7 de junio.

La líder conservadora obtuvo el 50,13 % de los votos frente al 49,86 % que cosechó su rival de izquierda, Roberto Sánchez. “El Perú tiene que sanar sus heridas y una de las responsabilidades más grandes que tengo que liderar es buscar un proceso profundo de reconciliación y de unidad”, dijo Fujimori al ser entrevistada por Cala, de quien es amiga personal.

La hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), de 51 años, gobernará Perú desde el próximo 28 de julio hasta 2031. Entre sus principales retos están combatir el aumento de la criminalidad y traer estabilidad política al país, que ha tenido ocho presidentes en la última década. Tengo el desafío de “recuperar el orden. Pero también devolverle la confianza y la esperanza a la gente”, dijo.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

Espera que su plan de gobierno y su equipo generen el “factor de confianza, de credibilidad y predictibilidad que necesita el sector privado”. Su victoria marca el regreso del fujimorismo al poder, más de dos décadas después de la caída de su padre, fallecido en 2024 y cuyo legado divide profundamente a los peruanos. Mientras los partidarios de Alberto Fujimori elogian que haya estabilizado la economía y derrotado a las guerrillas que desangraron al país en los años 1980 y 1990, sus detractores recuerdan sus condenas por corrupción y violaciones a los derechos humanos.

“Yo soy muy institucional, absolutamente respetuosa del estado de derecho y la democracia”, dijo Keiko al repasar el legado de su padre en la entrevista. Tras la conclusión del escrutinio, se espera que la autoridad electoral la proclame oficialmente vencedora esta semana y le entregue las credenciales como presidenta electa el 15 de julio.

Los desafíos de Keiko

Criminalidad en auge, diez años de inestabilidad política y una economía por debajo de su potencial: estos son los principales desafíos que afrontará la derechista Keiko Fujimori para gobernar Perú en el período 2026-2031. Después de tres fracasos consecutivos, la hija del expresidente Alberto Fujimori finalmente llegará al poder tras vencer a su rival de izquierda, Roberto Sánchez, por menos de un punto de diferencia.

División y antifujimorismo

El primer desafío será sacar adelante a un país dividido, tras vencer por menos de 50.000 votos de diferencia. Su ajustada victoria marca el regreso del fujimorismo al poder. El legado de su fallecido padre, que gobernó el país entre 1990 y 2000, divide profundamente a los peruanos desde hace décadas. “Sabemos que el país está dividido. Tenemos la gran responsabilidad de escuchar a ambos lados”, dijo Keiko el lunes tras la conclusión del escrutinio.

Su rival cuestiona la legitimidad de los resultados. Y el fuerte sentimiento antifujimorista que persiste entre los peruanos podría generar “resistencia y protesta” y complicar la luna de miel del nuevo gobierno, afirma el politólogo Eduardo Dargent, profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Gobernabilidad

Con esta división como telón de fondo, Perú ha tenido ocho presidentes desde 2016, varios de ellos destituidos por el Congreso o que renunciaron antes de correr la misma suerte. Uno, incluso, duró sólo cinco días. Esto se debe a que Perú, aunque en la forma tiene un sistema presidencialista, de hecho, ha funcionado como un parlamentarismo: el Congreso puede destituir a un presidente por “incapacidad moral permanente”, una definición vaga que queda a criterio de los legisladores.

Para no correr la misma suerte, Fujimori deberá construir alianzas en el parlamento, donde su partido Fuerza Popular no tiene mayoría propia. “Su mayor reto es cambiar el estilo, construir un Ejecutivo con capacidad de diálogo”, tanto para tejer alianzas políticas como para evitar conflictos sociales, dice Dargent. Las sucesivas crisis políticas han generado desánimo entre muchos peruanos. “Yo voté en blanco, no tengo esperanzas de su gobierno. Esperemos que no nos hunda”, dijo a la AFP Manuel Coronel, de 48 años y taxista en Lima.

Criminalidad

La gobernabilidad será clave para aplicar sus políticas. El crimen organizado y la inseguridad son la mayor preocupación en Perú. En 2025 hubo 26.500 denuncias de extorsión, nueve veces más que hace cinco años. Este delito afecta especialmente al transporte público en Lima, donde la fiscalía contabiliza más de 150 muertos vinculados a la extorsión desde agosto de 2024, en su mayoría choferes de bus, pero también pasajeros.

Tal como hizo su padre para derrotar a las guerrillas, Keiko prometió “mano dura” contra estos crímenes que ella califica de “terrorismo urbano”. Propuso además expulsar migrantes, militarizar las calles y las cárceles. Pero lograr respuestas rápidas y efectivas no será fácil, apunta Ricardo Valdés, director del Observatorio del Crimen y Violencia.

El país tiene “urgencia” por resultados “y esto va a ser muy complejo porque sus medidas requieren de tiempo”, dijo el especialista a la AFP. La futura presidenta precisa un inicio “que marque la diferencia”, para demostrar que hay un gobierno capaz de resolver problemas, sostiene el analista Augusto Alvarez Rodrich. “Si consigue restablecer la seguridad, habrá construido un capital político tan importante como el que logró su padre cuando derrotó a la hiperinflación y al terrorismo”, estima.

Crecimiento económico y pobreza

Fujimori encontrará una economía que en 2025 creció 3,4 % y tuvo la inflación más baja de América Latina (1,5 %). Recibirá “un país con estabilidad macroeconómica” pero con “una fuerte brecha entre la macro y la microeconomía”, señaló el analista Jorge González Izquierdo. Los buenos precios de los metales como oro, plata y cobre en el mercado internacional contribuyeron al crecimiento del PIB.

Pero el país no logra beneficiarse por completo debido a la alta informalidad y a la inestabilidad institucional, coinciden analistas. En Perú se ha disparado la minería ilegal y siete de cada diez trabajadores son informales, según cifras oficiales. Además, al gobierno le espera un fenómeno de El Niño reforzado este año, que se extenderá hasta marzo y puede afectar la agricultura, pesca, la infraestructura y la actividad económica en general.

Para reducir la pobreza, que alcanza al 27 % de la población, el país debería crecer a una tasa anual de más del 6 %, advierte González Izquierdo. Fujimori prometió centrarse en la promoción de inversiones, la generación de empleo y el desbloqueo de grandes proyectos de infraestructura. “Cuando hay inversión hay empleo, cuando hay empleo hay ingreso y se empieza a salir de la pobreza”, resalta el politólogo Eduardo Dargent.

Fuente: AFP.

Déjanos tus comentarios en Voiz