Los problemas de abastecimiento empezaban a mejorar el lunes en Bolivia tras la reanudación del tráfico en la mayoría de las rutas, aunque persistían nueve bloqueos en el tercer día del estado de excepción decretado para poner fin a semanas de protestas. Desde principios de mayo, sindicatos, grupos indígenas y cultivadores de coca han paralizado carreteras en varios puntos del país contra el gobierno de centroderecha del presidente Rodrigo Paz, mientras Bolivia atraviesa la peor crisis económica en 40 años.

Paz, el primer presidente no socialista de Bolivia en dos décadas, decretó el sábado el estado de excepción para levantar los piquetes, que provocaron grave escasez de combustible, alimentos y medicinas en este país de 11,3 millones de habitantes. El número de bloqueos pasó de 50 a nueve desde la instauración del estado de excepción, según la estatal Administradora Boliviana de Carreteras.

La medida permite el despliegue del ejército, restringe el derecho a manifestarse y prohíbe cortar las rutas. En el punto álgido de la crisis, las autoridades registraron hasta 100 cortes de carretera.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

En Gareta de Lima, un mercado popular de La Paz, cientos de habitantes compraban este lunes alimentos llegados en las últimas horas.

“Hoy la situación se ha normalizado. En los días anteriores había cuatro cuadras de fila, pero ahora está más tranquilo. Ya no nos peleamos para comprar”, dijo a la AFP Rosa Quispe, una comerciante de 48 años que había ido a comprar pollo.

Los últimos focos de resistencia se concentraban en el departamento de Cochabamba, centro del país y bastión del expresidente de izquierda Evo Morales (2006-2019).

El ministro de Gobierno (Interior), Marco Antonio Oviedo, aseguró al canal televisivo Unitel que se estaba preparando un plan para permitir la entrada de fuerzas de seguridad a las zonas donde persisten los últimos focos de protesta.

Aseguró que la operación se llevaría a cabo “con tranquilidad y calma”.

Paz acusa a Morales de estar al frente de las protestas y de recibir apoyo financiero de narcotraficantes, sin aportar pruebas que respalden estas afirmaciones.

El dirigente indígena y excultivador de coca está refugiado desde hace dos años en el Chapare, donde sus partidarios impiden la ejecución de una orden de detención emitida en una causa por presunta trata de una menor.

Morales rechaza la acusación y denuncia una persecución política.

Fuente: AFP.

Déjanos tus comentarios en Voiz