Los tres últimos cisnes negros que sobrevolaron el mundo en los últimos años que recuerda la humanidad fueron la crisis financiera global de 2008, los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la pandemia de covid-19.

Un Cisne Negro, concepto popularizado por Nassim Nicholas Taleb en su libro “The Black Swan”, se refiere al fenómeno cuyas características se resumen en que es extremadamente raro e inesperado, por lo que casi nadie lo ve venir; también tiene un impacto enorme porque cambia drásticamente la economía, la sociedad o algún sistema importante y, finalmente, generalmente se racionaliza después de que ocurre, pero una vez que pasa, la gente intenta explicarlo como si hubiera sido predecible.

En este momento, la situación en Medio Oriente es bastante grave, afirman los expertos. Incluso, aunque mañana mismo se reabra el estrecho de Ormuz, las consecuencias serían verdaderamente catastróficas, sin precedentes.

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Desde las páginas del diario británico The Telegraph aseguran que la guerra en Oriente Medio, desatada el pasado 28 de febrero tras el ataque de EE. UU. e Israel contra Irán, detonará otra crisis inminente, la de los fertilizantes, que será tanto peor cuanto más duren las hostilidades, según se hace eco el medio RT.

“El conflicto bélico ha afectado directamente al epicentro de la producción mundial de fertilizantes, sustancia clave para la agricultura, ya que permite aumentar los rendimientos de los cultivos, llegando incluso a duplicarlos o triplicarlos”, explica el portal digital.

Los analistas internacionales advierten que el suministro de urea, amoníaco y azufre está interrumplido desde hace 27 días cruciales del calendario agrícola.

Imagen de una zona bombardeada por Irán en Catar. Foto: AFP

Y es que, refieren, un tercio de las exportaciones mundiales de urea y la mitad de las de azufre provienen de Catar y los países del Golfo. Algunos suministros llegan desde Irán, pero la mayor parte permanece bloqueada.

Según la prensa británica “esta crisis se produce justo cuando las principales zonas agrícolas del hemisferio norte se acercan a la temporada de siembra de primavera y cuando Australia se prepara para la siembra de invierno. Es un cisne negro de proporciones catastróficas”, opina.

Nunca visto

La preocupación del exjefe de materias primas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Abdolreza Abbassian, no se puede ocultar. El experto afirma que los mercados aún no parecen comprender la gravedad de lo que ya se avecina.

“La situación será bastante grave, incluso si el estrecho de Ormuz se reabre mañana, pero si la guerra se prolonga un mes o más, se convertirá en una crisis verdaderamente espantosa, sin precedentes”, advirtió.

Gente morirá de hambre

Otro entendido en la materia es Jean-Marie Paugam, de la Organización Mundial del Comercio, quien declaró que la crisis de los fertilizantes representa una amenaza inmediata mayor que la crisis del petróleo y el gas.

Paugam aseguró que “es la principal preocupación hoy. Todos los cereales principales son vulnerables, al igual que los piensos, y el efecto se seguirá acumulando durante el próximo año. Hay países donde la gente morirá de hambre si no recibe sus importaciones”, lamentó.

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