Irán afirmó este sábado haber atacado la ciudad israelí de Dimona, donde se encuentra una instalación nuclear, en “respuesta” al bombardeo del complejo subterráneo de Natanz, equipado para enriquecer uranio.
Israel es considerado el único país dotado de armas nucleares en Oriente Medio, pero mantiene una política de “ambigüedad estratégica”, por la que no lo confirma ni lo desmiente.
Oficialmente, la planta de Dimona, en el desierto de Néguev, es un centro de investigación nuclear y de suministro energético. Según la prensa extranjera, ha participado en la fabricación de armas atómicas durante las últimas décadas.
Decenas de personas resultaron heridas, en particular por esquirlas de proyectiles en Dimona, donde un edificio recibió un “impacto directo de un misil” iraní, según las autoridades locales.
Irán reivindicó el lanzamiento de misiles. Dijo que era en “respuesta” al ataque “enemigo” contra el complejo de Natanz, en el centro del país.
Según la organización iraní de energía atómica, no se tiene constancia de una “fuga de materiales radiactivos” en este sitio.
El ejército israelí respondió que “no está al tanto” del supuesto ataque. La televisión pública Kan atribuyó su autoría a Estados Unidos.
Riesgo de accidente nuclear
Por su parte, el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, llamó “a la moderación militar para evitar cualquier riesgo de accidente nuclear”.
Rusia, aliado de Irán, calificó el bombardeo de Natanz de ataques “irresponsables” que representan “riesgos reales de catástrofe a escala de todo Oriente Medio”.
Las potencias occidentales sospechan que Irán intenta dotarse de la bomba atómica pese a sus continuos desmentidos. Y este es uno de los motivos alegados para los ataques lanzados el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos.
El ejército israelí afirmó por la noche haber atacado en Teherán el centro universitario Malek-Ashtar, “utilizado por el régimen terrorista iraní para desarrollar componentes de armas nucleares”.
Cuando la guerra entra en su cuarta semana, la intensidad no amaina.
El ejército estadounidense proclamó haber destruido un búnker iraní equipado de armas que amenazaban los envíos de petróleo y gas a través el estrecho de Ormuz.
El jefe del comando militar estadounidense (Centcom), el almirante Brad Cooper, aseguró que aviones de guerra han “destruido” una instalación subterránea en la costa de Irán que almacenaba misiles de crucero antibuque, lanzadores de misiles móviles y otros equipos.
Según él, esto mermó la capacidad de Irán “para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y sus alrededores”.
Irán bloquea el acceso a esta vía por la que solía pasar alrededor de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se consumen en todo el mundo, en respuesta a los ataques de Israel y Estados Unidos.
Los enfrentamientos han disparado los precios del petróleo hasta el punto de que el barril de crudo Brent del Mar del Norte subió más del 50 % durante el último mes y se cotiza en torno a los 105 dólares.
Esto ha llevado a la Comisión Europea a pedir a los países de la UE que llenen sus reservas de gas para el próximo invierno al 80 % en vez de al 90 %, con el fin de aliviar la presión sobre los precios.
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Una veintena de países, incluidos Emiratos Árabes Unidos, el Reino Unido, Francia y Japón, se han declarado “dispuestos a contribuir a los esfuerzos” necesarios para la reapertura del estrecho.
Fuente: AFP

