El gobierno argentino formalizó la salida del país de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anunciada un año atrás, informó el canciller, Pablo Quirno, el martes pasado. La decisión sigue los pasos del presidente estadounidense, Donald Trump, principal aliado del mandatario argentino Javier Milei.
Al igual que la Casa Blanca cuando anunció su salida de la organización, el gobierno argentino criticó la gestión de la OMS durante la pandemia de covid. Argentina afirmó el año pasado que “las recetas de la OMS no funcionan, porque no están basadas en ciencia sino en intereses políticos”.
Argentina "continuará promoviendo la cooperación internacional en salud a través de acuerdos bilaterales y ámbitos regionales, resguardando plenamente su soberanía y su capacidad de decisión en materia de políticas sanitarias", sostuvo Quirno ayer martes en X. El gobierno de Milei anunció la decisión hace un año y concretó el trámite en los plazos previstos por los tratados internacionales, precisó la cancillería.
Confianza en las vacunas
Los programas de vacunación están bajo la amenaza de una creciente desinformación y de las incertidumbres sobre la financiación de la investigación, advirtieron ayer miércoles los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El Grupo Estratégico Consultivo de Expertos sobre Vacunación (SAGE) de la OMS celebró su reunión semestral la semana pasada, centrada especialmente en las vacunas contra el covid-19 y la fiebre tifoidea.
“Entre los nuevos desafíos emergentes está la incertidumbre sobre la financiación de la investigación y el desarrollo de vacunas, así como la desinformación y la información distorsionada que erosionan la confianza del público en las vacunas”, advirtió el SAGE en un comunicado. El grupo afirmó que “proteger la confianza y luchar contra la desinformación serán prioridades en 2026”.
“Vivimos un periodo de profundos cambios, tanto en materia de enfermedades infecciosas como en los programas de vacunación”, declaró Kate O’Brien, directora del departamento de inmunización y vacunas de la OMS, aludiendo a los conflictos, las dificultades económicas y las restricciones presupuestarias.
“La confianza en las vacunas está amenazada por la desinformación. El riesgo es un retroceso, incluso que algunos países decidan no poder financiar todas las vacunas previstas en su programa”, afirmó también ante la prensa.
Después de que Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud de Estados Unidos, hiciera declaraciones antivacunas y difundiera afirmaciones que vinculan las vacunas con el autismo, un análisis de la OMS publicado en diciembre reafirmó la ausencia de relación entre vacunas y este trastorno neurológico.
“Las vacunas no causan autismo y nunca lo causaron”, reiteró O’Brien, recordando que las vacunas salvaron 154 millones de vidas en los últimos 50 años.
Por otra parte, el SAGE expresó su preocupación por la persistente transmisión del virus de la poliomielitis en su forma natural, conocido como poliovirus salvaje, en Pakistán y Afganistán, así como por la detección del poliovirus de tipo 2 - una cepa relacionada con el poliovirus vivo atenuado que contienen las vacunas orales - en África.
“El conflicto en Oriente Medio podría provocar una nueva propagación de los virus de la poliomielitis, lo que complicaría aún más el objetivo de erradicación”, advirtió Anthony Scott, presidente del SAGE. En cuanto a la vacunación contra el covid-19, el SAGE recomendó considerar una vacunación sistemática dos veces al año para los grupos de mayor riesgo, debido a la disminución del nivel de protección más allá de los seis meses.
Fuente: AFP.

