En un campo de fútbol de Los Ángeles, Shawn Rezaei vocifera en farsi para que sus compañeros presionen mejor a sus rivales. Unos ánimos que este iranoestadounidense espera poder repetir dentro de tres meses durante el Mundial 2026, para apoyar a la selección de Irán. Pero tras la guerra que se desató el sábado entre Estados Unidos e Israel contra Irán y la muerte del guía supremo iraní, Alí Jamenei, este futbolista aficionado de 58 años es consciente de que el destino del Team Melli es incierto.

“Hay mucha agitación en Irán en este momento... así que todo está en suspenso”, suspira Rezaei. Como la mayoría de los otros inmigrantes del Arya FC, su club persa local, se alegra de poder recibir en su ciudad dos partidos del seleccionado iraní en junio. Porque Los Ángeles, a veces apodada Tehrangeles, en un juego de palabras con Teherán, alberga a cerca de 200.000 iranoestadounidenses, lo que la convierte en el epicentro mundial de la diáspora.

“Hubo una gran efervescencia dentro de la comunidad persa en el momento del sorteo”, cuenta a la AFP este empleado de restaurante, que querría llevar a toda su familia al estadio. Pero la guerra en Oriente Medio pone en peligro este proyecto. Al día siguiente de los primeros ataques estadounidense-israelíes, el presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, llegó a plantearse boicotear el torneo, que se celebra en Norteamérica del 11 de junio al 19 de julio.

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“Nuevo equipo”

“Lo único seguro por ahora es que, con este ataque y esta crueldad, no podemos contemplar el Mundial con esperanza”, dijo el directivo a la televisión iraní unas horas después del inicio de los bombardeos el sábado.

Unas amenazas que Rezaei descarta, convencido de que la República Islámica vive sus últimos días.

La muerte del ayatolá Jamenei “es el acontecimiento más grave ocurrido en estos últimos 47 años, y este régimen ha sufrido daños enormes. No sobrevivirá”, estima Rezaei, que huyó de Irán en 1984, cinco años después de la Revolución Islámica.

Si el poder cae, espera ver surgir “un nuevo equipo que represente de verdad al pueblo iraní” y detrás del cual sea fácil unirse.

El Mundial de Catar 2022 mostró una fractura entre la selección nacional y sus aficionados.

Irán estaba entonces sacudido por las protestas populares provocadas por la muerte de la joven Mahsa Amini, detenida por llevar supuestamente mal puesto el velo.

El Team Melli se negó a entonar el himno nacional en su primer partido en Catar 2022, un gesto percibido como un apoyo a los manifestantes, pero después los jugadores lo cantaron de forma vacilante en los demás encuentros.

Algunos aficionados lo interpretaron como una capitulación política y celebraron las derrotas de la selección iraní, sospechosa de connivencia con los mulás en el poder.

“Irán liberado”

“No hay un apoyo del 100 % detrás del equipo y, mentalmente, creo que eso tiene un impacto en los jugadores”, lamenta Mehran Janani, otro miembro del cuadro angelino Arya FC.

Este ingeniero duda en acudir a los partidos en esta Copa del Mundo.

Teme que las tensiones políticas provocadas por la sangrienta represión de un nuevo levantamiento popular en enero, que dejó varios miles de muertos, eclipsen la fiesta deportiva.

“Aunque el régimen caiga, no estoy seguro de que haya tiempo suficiente para que el nuevo equipo esté listo para mostrar un buen fútbol”, teme este iranoestadounidense de 58 años. “Este Mundial corre el riesgo de arruinarse para Irán”.

Sus compañeros esperan que la selección juegue bajo la bandera de un “Irán liberado”, pero están dispuestos a animarla pase lo que pase.

“Es el pueblo quien apoya a este equipo, no el régimen”, insiste Sasha Khoshabeh.

Este fisioterapeuta de 44 años sueña con ver a Irán superar la fase de grupos, algo que nunca ha conseguido y este año parece alcanzable, en un grupo en el que se enfrenta a Egipto en Seattle y a Nueva Zelanda y Bélgica en Los Ángeles.

Después de 34 años de exilio, Khoshabeh piensa darle una acogida ferviente a su equipo del alma, para que tenga la sensación de jugar en casa. “Es un sueño hecho realidad. Ya puedo decirle que el estadio... estará compuesto en un 80 % por iraníes”, anticipa. “Así que lo espero con ansias”.

Una ecuación con varias incógnitas

¿Boicoteará Irán el Mundial 2026? La guerra desencadenada por Estados Unidos e Israel pone en duda la participación de la selección asiática en el torneo, con sus tres partidos de la primera fase programados en suelo estadounidense.

¿Cuál es la posición de Irán?

El escenario de un boicot al Mundial por Irán surgió apenas unas horas después del inicio de la operación israeloestadounidense: el presidente de la Federación Iraní, Mehdi Taj, esgrimió esta hipótesis, precisando al mismo tiempo que la última palabra correspondería a las “autoridades deportivas”.

“Estos acontecimientos no quedarán sin respuesta (...) Pero lo que es seguro por ahora es que, con este ataque y esta crueldad, no se puede contemplar la Copa del Mundo con esperanza”, declaró el sábado el dirigente en la televisión iraní, añadiendo que todos los partidos del campeonato local habían sido suspendidos.

El “Team Melli”, que se ha clasificado para la 7ª fase final de su historia, está encuadrado en el grupo G (junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda) con un partido previsto en Seattle y dos en Los Ángeles, donde vive una nutrida diáspora iraní desde la Revolución Islámica, en gran parte partidaria de la causa de la monarquía Pahlaví, derrocada en 1979.

¿Cuál es la posición de la FIFA?

La Federación Internacional de Fútbol se mantiene por el momento muy prudente ante la eventual ausencia de Irán en el Mundial. “Hemos celebrado una reunión, pero todavía es demasiado pronto para comentar en detalle. Seguiremos atentamente la evolución de la situación, en todos los frentes, en todo el mundo”, reaccionó el secretario general de la FIFA, Mattias Grafstrom.

Según una fuente cercana al organismo, aún no se ha entablado ninguna conversación con la Federación Iraní sobre una posible retirada. A menos de 100 días del partido inaugural de la competición, la situación en Irán resulta en cualquier caso sumamente incómoda para Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, que no deja de exhibir su cercanía con el presidente estadounidense Donald Trump. Máxime cuando el conflicto afecta también a otros países clasificados para el Mundial, como Arabia Saudita, Catar y Jordania, objetivo de los bombardeos iraníes.

¿Qué prevé el reglamento?

El boicot de uno de los equipos participantes en su competición estrella no es una situación contemplada por la FIFA en sus reglamentos. Según una fuente cercana al organismo, “habrá que tomar una decisión específica de repesca” de otro equipo si se confirma la ausencia de Irán. El artículo 6 del reglamento del Mundial 2026 menciona la noción de “fuerza mayor” y deja a los organizadores “plena discrecionalidad” para tomar “las medidas (...) necesarias”.

En caso de retirada o exclusión de un país, la FIFA dispone así de total libertad para reaccionar y “puede decidir sustituir a la asociación miembro participante en cuestión por otra asociación”. Una ausencia de Irán podría beneficiar lógicamente a un equipo de la zona asiática, que cuenta con un contingente de ocho clasificados para este primer Mundial con 48 selecciones. Un noveno país asiático podría acceder si Irak lograra imponerse en la final del repechaje intercontinental el 31 de marzo en Monterrey (México). Los iraquíes se integrarían entonces en el grupo de Francia junto con Noruega y Senegal.

¿Ha habido precedentes?

Si los Juegos Olímpicos ya han tenido que gestionar casos de boicot a lo largo de su historia -los más emblemáticos durante la Guerra Fría en 1980 en Moscú y en 1984 en Los Ángeles-, la Copa del Mundo de fútbol nunca ha vivido una situación así, aunque no faltaron amenazas. La más destacada fue en 1978, cuando algunos jugadores quisieron protestar contra la dictadura militar en Argentina, pero el boicot no llegó nunca a materializarse.

Turquía, Escocia e India tuvieron que renunciar al Mundial de 1950 en Brasil, pero las motivaciones fueron financieras y esos tres países no fueron sustituidos. Quedan los ejemplos de exclusión que han afectado a países en guerra: en 1992, Yugoslavia fue retirada por la UEFA del Campeonato de Europa debido al conflicto en los Balcanes y fue reemplazada por Dinamarca dos semanas antes del inicio del torneo. Rusia y sus clubes, por otra parte, han sido suspendidos de todas las competiciones internacionales por la FIFA y la UEFA a raíz de la invasión de Ucrania iniciada en febrero de 2022.

Fuente: AFP.

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