El gobierno de Argentina elevó este sábado el nivel de seguridad a “alto” en todo el territorio nacional y en las embajadas tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y los bombardeos de Teherán en represalia. La medida alcanza a “todos los objetivos sensibles del país, así como a la infraestructura crítica, y la comunidad judía”. También implica el refuerzo de los controles fronterizos, según un comunicado difundido en X por la oficina del presidente Javier Milei.

La justicia argentina señala a Irán y al movimiento libanés Hezbolá como responsables del atentado contra la mutual judía AMIA, el 18 de julio de 1994 en la ciudad de Buenos Aires, que dejó 85 muertos y cientos de heridos. La decisión del mandatario argentino busca “garantizar la integridad, la vida y la libertad de los habitantes en el territorio nacional”, dice el comunicado.

“En ese marco, por intermedio de la cartera ministerial competente, se fortalecerán, de modo preventivo, los dispositivos de protección y seguridad de los objetivos referidos, incluyendo el refuerzo de la custodia de las representaciones diplomáticas extranjeras en el país”, detalló.

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El dispositivo implica además el monitoreo de la situación en Medio Oriente, en cooperación con agencias internacionales, “a fin de asegurar la detección inmediata de posibles riesgos o amenazas contra la seguridad nacional”.

En enero, el gobierno de Milei incluyó a las Fuerzas Quds de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria iraní en el registro de personas y organizaciones señaladas como “terroristas”.

La justicia del país sudamericano cree que hubo vínculos entre ese grupo militar y el atentado perpetrado con un coche-bomba contra la AMIA.

Más de tres décadas después, la causa permanece impune. La justicia argentina impulsa la realización de un juicio en ausencia contra diez acusados iraníes y libaneses.

Fuente: AFP.

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