Degustación de un menú de doce tiempos diseñado especialmente por Elías Motta, chef oficial de la Embajada del Perú.
Perú es un país que se posiciona cada vez más en el mapa turístico mundial como un destino de experiencias sensoriales donde la gastronomía gana aplausos, elogios y distinciones por sus cualidades únicas. Para promocionarla en nuestro país, la Embajada del Perú en Paraguay ofreció un almuerzo denominado “Viaje por los sabores del Perú”, con un menú de doce tiempos diseñado especialmente para la ocasión Elías Motta, chef oficial de la representación diplomática.
Fueron anfitriones, la embajadora María Antonia Masana, y el consejero Juan Pablo Artaza. Motta invitó a recorrer, plato a plato, la geografía más diversa del Perú, desde la brisa salina de la costa marina hasta la profundidad verde de la Amazonía, pasando por la altura imponente de los Andes. “Esta propuesta gastronómica no es solo una comida, pues se trata de un itinerario de cortas estancias pensado para paquetes turísticos de pocos días, ideal para viajeros que buscan vivir la esencia de una de las cocinas más celebradas y codiciadas del mundo”, expresó la embajadora Masana. La experiencia fue pensada “para quienes aún no han probado esos sabores y ya los desean, y para quienes los conocen y anhelan reencontrarse con ellos”, añadió la diplomática.
PISOS ECOLÓGICOS
Perú cuenta con una de las mayores biodiversidades alimentarias del planeta gracias a sus múltiples pisos ecológicos. Elías Motta tradujo esa riqueza en una secuencia precisa y emocional plasmada en los siguientes momentos:
- Bocaditos de bienvenida: ocopa, pulpo al olivo y tiradito, abren el camino con la frescura marina y las hierbas andinas.
- El corazón del viaje: conchitas a la parmesana, ceviche con leche de tigre, trucha andina, chupe de camarones, anticuchos, causitas tricolor de papas nativas, arroz chaufa con kam lu wantán, lomo saltado y tacacho con cecina y juane. Aquí se cruzan técnicas milenarias prehispánicas con la herencia de las corrientes migratorias europeas, africanas y asiáticas, que moldearon la cocina peruana contemporánea. Cada bocado cuenta una historia de alturas, valles y selva.
- El cierre dulce y aromático: suspiro de limeña con notas de maracuyá, una selección de dulces de convento y el famoso alfajor gigante llamado King Kong, debido a su tamaño.
- Café Geisha: el recorrido culminó con un delicioso Café Geisha traído especialmente para la ocasión desde Chanchamayo. Hubo bebidas peruanas como el pisco sour, una selección de vinos, y el cóctel “Cariñito”, invención de Nory González, bartender paraguaya que mezcló pisco, la bebida bandera del Perú, con chicha morada, elaborada por los incas a base de maíz morado.

