Jorge Fernández Alonzo, conocido popularmente como “el arquitecto de las redes”, realiza videos en los que va comentando cómo se fue edificando el patrimonio arquitectónico de Asunción en episodios que integran historia y presente. Aquí, además de un pedido de mayores esfuerzos en la conservación, un breve paseo por la ciudad, sus edificios emblemáticos y los momentos en que surgieron.

“El asunceno carece de una f orma c ión arquitectónica, histórica de nuestra ciudad; por lo tanto, la mejor manera de llegar a un gran sector de la población es con las redes”, resume Jorge Fernández Alonzo.

Doctor arquitecto por la Uni­versidad de Navarra, España, y docente e investigador en la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y la Univer­sidad Católica de Asunción (UCA), explica: “Fui metién­dome en Instagram, Tiktok, para ir desempolvando his­torias de los años 60, 70, 80, y la gente se suma aportando otras ideas, reviviendo la memoria de la ciudad para las nuevas generaciones. Pasé los 231 mil seguidores, las redes sociales cumplen un rol muy importante para difundir y dar a conocer nuestro patri­monio”, señala.

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Sus clases de “Arquitectura itinerante” para los universi­tarios surgieron tras la pan­demia del coronavirus “de tal manera que, al recorrer la ciudad uno puede apren­der in situ y valorar mejor, ver texturas, colores, proporcio­nes. El aprendizaje se hace más significativo y vivencial por parte de los alumnos que son jóvenes que desconocen o mínimamente tiene algún saber sobre lo que tenemos”, apunta.

Aquí su diálogo con Nación Media:

“Al recorrer la ciudad uno puede aprender in situ y valorar mejor, ver texturas, colores, proporciones”, explica el docente e investigador.FOTO: GENTILEZA

–¿Por qué es importante la historia de la arquitec­tura?

–Porque es el relato vivo de todo lo que guarda la ciudad y que se halla escondido en sus distintos rincones de los barrios. Por ejemplo, muchos no saben que los terrenos del Puerto hasta la Loma San Jerónimo fueron asignados por Carlos Antonio López para la primera zona indus­trial. Allí se instalaron el arsenal y los astilleros. Des­pués, ya a principios del siglo 20, la antigua Cervecería Nacional y otras industrias se van a ir ubicando y esta­bleciéndose a lo largo de la ribera del río.

O la Chacarita, que fue una antigua Chacra establecida por los franciscanos, donde cultivaban distintos tipos de verduras que se proporcio­naban a la ciudad de Asun­ción. Empezó a poblarse ya hacia el siglo XVIII. Des­pués de la Guerra del Chaco, fue creciendo la población en forma masiva en gran medida con aquellos gran­des excombatientes que no quisieron regresar a sus pue­blos de origen y prefirieron radicarse allí…

El profesional señala que es importante conocer la historia de la arquitectura, “porque es el relato vivo de todo lo que guarda la ciudad”. Visita al Puerto de Asunción

–…aparece el río como un ordenador fundamental…

–… así es, podemos hablar del barrio Varadero que hoy ya no se denomina así, zona cos­tera que se prolonga desde la Loma San Jerónimo y reco­rre casi hasta Ita Pytã Punta, hasta la Facultad de Filoso­fía. Su nombre se debe a que ahí “varaban” gran cantidad de barcos que iban formando fila para bajar sus mercade­rías y sus pasajeros hasta el puerto de Asunción. Zona de astilleros como el San Isidro o el Bozzano.

Con más de 231 mil seguidores, el arquitecto Jorge Fernández Alonzo dice que las redes sociales cumplen “un rol muy importante para difundir y dar a conocer nuestro patrimonio”

–¿Se perdió mucho del patrimonio arquitectó­nico en la ciudad?

–Mucho tiempo nuestro patrimonio estuvo muy olvi­dado, se perdió mucho, fue­ron demolidos algunos edifi­cios. Tiene su costo mantener el patrimonio y a la gente no le gusta tanto invertir. En los últimos tiempos podemos ver que empezó un tímido proceso de recuperación de fachadas patrimoniales en el centro, sobre todo por parte del sector privado y espero que esto vaya creciendo. Muchas casas fueron rehabi­litadas, refuncionalizadas en el casco histórico, pero real­mente queda todavía mucho que hacer.

Igual se sigue tirando para ubicar un nuevo estaciona­miento, un comercio, una estación de servicio. Lasti­mosamente, la ignorancia de gran parte de nuestra gente hace que no se mantenga vivo y no se preserve.

–¿Qué proyecto entiende debería hacerse la ciudad para mejorar su presencia?

–Se están haciendo algunas cosas como el soterramiento del cableado en el centro his­tórico, por ejemplo, o la idea de generar calles con plata­forma única, es decir, nive­lar la calle con las veredas, eso hace que se amplifique el espacio; también peatonali­zar gran parte del sector por­que el asunceno no está acos­tumbrado, no hay cultura de caminar como se da en otras grandes ciudades.

Hay planes, estudios hechos que deberían encararse por­que Asunción está abando­nada, hay que volver a vivir la ciudad. Entiendo que en las construcciones antiguas patrimoniales debemos gene­rar un uso mixto: que se tra­baje ahí, oficinas, comercios, y que se viva ahí. Al vivir y trabajar como se da en otros cascos históricos de ciudades latinoamericanas, se tiene vitalidad.

Está la idea del parque lineal integrando el Palacio de Gobierno hasta la Catedral; la revitalización de Chacarita Alta, concluir la refuncionali­zación del Puerto, etc. Lo que falta muchas veces es volun­tad política.

Sostiene que aunque muchas casas fueron rehabilitadas, refuncionalizadas en el casco histórico de Asunción, “realmente queda todavía mucho que hacer”

–Hubo y existen grandes arquitectos en el país. ¿A quiénes destacaría en el presente con proyección a futuro?

–Tenemos a Jenaro Pindú y Carlos Colombino, que pudie­ron generar en la segunda mitad del siglo XX, una arqui­tectura con marca para­guaya, con identidad. Apor­taron algo nuevo, propio, nuestro. Como profesor que lleva en el campo la docen­cia más de 30 años, conozco una nueva camada de arqui­tectos que hicieron maestrías y doctorados en el exterior como Sergio Ruggeri, Fran­cisco Tómboli, Horacio Cher­niavsky y muchos otros nom­bres que están haciendo cosas muy interesantes, actuali­zando la arquitectura para­guaya y ganando premios internacionales.

ETAPAS DE LA CIUDAD

En su clase, en la que con sus alumnos recorren Asunción, el arquitecto Jorge Fernández Alonzo establece los siguientes recorridos: Período Colo­nial y Era López; Período del Liberalismo 1880-1920; Las Villas de Asunción; Modernidad y Arquitectura Contemporánea

En la Manzana de la Rivera, las casas Viola y Castelvi son de los pocos ejemplos de arquitectura colonial que resisten en Asunción

“En Asunción quedan muy pocos ejemplos de la arquitectura colonial porque las tecnologías cons­tructivas y los materiales eran de gran precariedad. Estructuras de madera que rápidamente eran con­sumidas por el kupi’i (termitas), techos de palma, tacuara, paja. Recién en la segunda mitad del siglo XVII entran las tejas. El muro era de adobe. Ima­gínense, en Asunción hay casas todavía, como la casa del presidente Manuel Gondra, construida a final del siglo XIX, que todavía tiene muros de macizos ladrillos de adobe secados al sol”, apunta.

El palacio Patri sobre el cual el arquitecto Fernández Alonzo clama “una urgente rehabilitación”

La Manzana de la Rivera con las casas Viola y Cas­telvi de la segunda mitad del siglo XVII y la misma Casa de la Independencia que corresponde a esa época, son de los pocos ejemplos para mostrar. La segunda etapa aborda la época de los López y allí Fernández Alonzo apunta que “prácticamente en tres siglos de la época colonial nuestra arqui­tectura no avanzó. No llegó ningún arquitecto a Asunción, llegaron sí a las reducciones jesuíticas”.

Por ello la idea de europeizar la capital “como se estaba dando en todas las ciudades latinoameri­canas, se va estableciendo cuando Carlos Antonio envía a su hijo, Francisco en misión diplomática y, en París, contrata al arquitecto italiano Alejandro Ravizza, que con su hermano Cayetano vienen para modernizar y dejar de lado por fin aquella típica tira de viviendas coloniales con los corredores al frente y atrás”. El profesor considera que “más que del Gobierno, para mí fue arquitecto de la familia López, a la que construye grandes palacios y obras importantes: el palacio que Ravizza diseñó y cons­truyó con el ingeniero inglés Alonso Taylor, actual Casa de Gobierno; el hermoso palacio de Benigno López, actual Cancillería; toda la decoración inte­rior, la pintura, la bóveda en madera de la Iglesia de Trinidad; la Estación del Ferrocarril y el Orato­rio de la Asunción, hoy Panteón de los Héroes”.

LIBERALISMO Y MODERNIDAD

El tercer recorrido aborda la época del liberalismo en la posguerra de 1870 a 1920. “Aquí comienza una construcción y modernización acelerada de la ciudad de Asunción a causa de la gran cantidad de inmigrantes italianos, catalanes, españoles, entre ellos muchos constructores albañiles que arriban a Asunción introduciendo los estilos de sus luga­res de origen y se construyen bellos palacios y casonas”, recuerda Fernández Alonzo. El edificio del actual Correo, el palacio Patri, aparece como ejemplo de época. “¡Amerita su urgente rehabi­litación!”, clama. El edificio de Cañas Paragua­yas, el palacio Alegre, actual Ministerio de Eco­nomía, la farmacia Scavone y las edificaciones con negocio en planta baja y vivienda en la superior, que pueden todavía apreciarse son distintivos de época. Como obra patrimonial destaca la Iglesia de la Encarnación inaugurada en 1905. Otra ronda de visitas acerca a la arquitectura moderna que “arriba al país recién en los años 40 cuando los primeros arquitectos paraguayos formados en el extranjero sobre todo en el Río de La Plata, Mon­tevideo y Buenos Aires, introducen el hormigón armado, formas puras, limpias, sin ornamentos”, apunta. Destaca allí al arquitecto Francisco Canese, que fue jefe del Ministerio de Obras Públicas y el arquitecto de origen brasilero Saturnino de Brito que introduce la modernidad desde el Brasil hacia Asunción. La Facultad de Filosofía, el Hotel Gua­raní, el ex Lido Bar, la sede del Partido Colorado, son buenos ejemplos de ese tiempo.

LAS GRANDES VILLAS

Las joyas de la arqui­tectura contem­poránea de Asun­ción, como el edificio Nautilus, también figuran en el circuito guiado

“Las villas que eran casas de adinerados de la bur­guesía, casas de descanso de fin de semana comen­zaron a construirse a principios del siglo XX, entre finales del siglo XIX, 1890-1920, a lo largo del nuevo boulevard, una gran avenida ancha y arbolada siguiendo la idea francesa es lo que hoy es Mariscal López, en aquel entonces República de Colombia, que llegaba hasta los dominios del doctor Fran­cesco Morra (Villa Morra), en la que se levantaron casonas renacentistas al estilo italiano”. Propieda­des de grandes hacendados y comerciantes, la ave­nida albergó a la aristocracia asuncena y a la diplo­macia. Destaca entre ellas a la Villa Heyn, actual Embajada del Brasil, obra del arquitecto sueco, Karl Rehnfeldt, de estilo neoclásico; la Casa Martino; la Villa Scavone y la Villa Arcallana.

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