Muy pocos jugadores pueden presumir de seguir jugando a esta edad a nivel profesional. Disciplina, fortaleza mental, resiliencia y un gran profesionalismo a lo largo de su carrera, lo convierten en uno de los futbolistas de mayor categoría que dio nuestro fútbol. Un grande de verdad.
- Por Juan Vicente Duarte
- Nación Media
- Fotos: Club Nacional/AFP
Pasaron más de 29 años de aquel lejano 27 de julio de 1997. Con 15 años y nada menos que en el superclásico del torneo Clausura, y ante el clásico rival, Cerro Porteño, Roque Santa Cruz (16 de agosto de 1981) debutaba a los 80 minutos con la casaca de Olimpia, en lo que sería el inicio de una carrera brillante y una de la más longeva de un futbolista paraguayo como profesional.
Lo que vino después es más que sabido. Referente absoluto de toda una generación de futbolistas de nuestro país, el “Babygol” catapultó su nombre a lo más alto.
Su transferencia al Bayern Munich de Alemania le dio un estatus distinto, además de representar en su momento, el traspaso más caro de un futbolista compatriota a un club del exterior. En el club alemán no brilló como se esperaba, a causa de lesiones tempranas y por la exigencia reconocida de una Bundesliga que justamente destaca por la fortaleza física de los atletas que la juegan. Pero aun así, Roque pudo reiventarse en otros clubes como el Blackburn Rovers de Inglaterra, donde fue goleador del equipo, por detrás de figuras de otros clubes más potentes, como Cristiano Ronaldo, entonces en el Manchester United. O mejor aún, siendo después una figura importante de aquel equipo del Málaga que llegó hasta los cuartos de final de la Liga de Campeones.
En la Albirroja fue un estandarte, habiendo jugado tres mundiales, y siendo su goleador histórico.
Roque volvió a nuestro país a punto de cumplir los 35 años, a mediados de 2016, con la intención de “despedirse como profesional” en el club de sus amores, Olimpia, logrando 7 títulos con el Franjeado, sumado a los tres que consiguió con el Franjeado en sus inicios. Sin embargo, ya pasaron 10 años y sigue activo.
Tras su salida del Decano, recaló en Libertad, donde también fue figura y campeón hasta el año pasado. Ya parecía que su retiro estaba cantado, pero no, Nacional le dio otra posibilidad más de batallar en una cancha de fútbol, hasta hoy.
A una semana de cumplir los 45 años, Roque sigue demostrando que su profesionalismo y disciplina pudieron más que las muchas lesiones que lo tuvieron a maltraer durante toda su carrera. Un ejemplo absoluto de resiliencia para los más jóvenes, sumado a su gran calidad de persona, que lo hacen un distinto y que ya se ganó con merecimientos el rótulo de leyenda de nuestro fútbol.

