En el partido de Paraguay frente a Alemania, al minuto 101 del tiempo extra, alertó sobre una infracción de Waldemar Anton sobre el arquero, por lo que se anuló el gol que daba la victoria a los alemanes.
El grandote de 1,95 metros Jonathan Tah festejaba el 2-1 contra Paraguay que metía a Alemania en octavos de final de la Copa del Mundo, pero no contaba con la visión de la árbitra nicaragüense Tatiana Guzmán.
En Boston, el lunes 29 de junio se jugaba el minuto 101 del tiempo extra del candente partido por los dieciseisavos de final.
Tras el córner de Florian Wirtz, el enorme Jonathan Tah aplicó el cabezazo que sentenciaba el 2-1 en favor de los alemanes. El estadio rugió, los alemanes gritaron la clasificación y los paraguayos quedaron golpeados. Todos, menos una mujer lejos del campo, vio lo que se ignoró a primera vista.
Lo que convirtió la actuación de la nicaragüense Tatiana Guzmán en un hito arbitral fue su capacidad de observación. Cuando la pelota quedó en la red, ningún jugador paraguayo reclamó; la resignación fue total.
Sin embargo, en la sala VOR (Video Operation Room), el llamado de la nicaragüense fue clave. Guzmán detectó un antirreglamentario bloqueo del volante teutón Waldemar Anton, que impidió la movilidad del arquero Orlando Gill.
Con su pasividad de hierro, Guzmán pidió al árbitro principal, el marroquí Jalal Jayed, que revise la acción. Tras el análisis de las imágenes, el gol fue anulado por falta al arquero paraguayo. Ese cobro devolvió el alma al cuerpo a Paraguay, que estiró la definición a los penales, donde los albirrojos terminaron ganando por 4-3, catapultando el nombre de Tatiana a la primera plana del balompié mundial.
Para dimensionar su resolución, es vital entender qué hace la nicaragüense en el Mundial. Tatiana no corre por las líneas, ni imparte cobros con un silbato en el campo; ella ejerce una de las funciones críticas y de enorme presión psicológica en el torneo: es la Jueza Principal del Video Assistant Referee (VAR).
En este partido, Guzmán encabezó la tecnológica de élite, secundada por el coreano Hamza El-Fariq (AVAR) y el saudí Abdullah Alshehri (SVAR). Su función no es arbitrar el partido de forma remota, sino actuar para rectificar errores que sean “claros, obvios y manifiestos”.
Desde su cabina de trabajo, Guzmán monitorea decenas de ángulos de cámara simultáneamente, analiza jugadas de fricción en segundos y tiene atribución de avisar al árbitro central sobre anomalías en goles, penales o expulsiones. A sus 38 años y con insignia de FIFA desde 2014, la nacida en Managua es los ojos de la justicia en la Copa Mundial 2026.
OTRAS JUEZAS
De los más de 170 oficiales convocados por la FIFA, la presencia femenina representa un pequeño porcentaje pero de gran calidad técnica y física. Todas las árbitras seleccionadas pertenecen a la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) y cumplen funciones como árbitras centrales, asistentes y en el sistema de videoarbitraje (VAR).
Entre ellas están Tori Penso (Estados Unidos): árbitra central, quien ya dirigió la final del Mundial femenino de 2023. Katia Itzel García (México): árbitra central, convirtiéndose en la primera mujer mexicana en dirigir como autoridad máxima en el terreno de juego en un Mundial varonil.
1. Sandra Ramírez (México): árbitra asistente y cuarta árbitra. Brooke Mayo (Estados Unidos): árbitra asistente. Kathryn Nesbitt (Estados Unidos): árbitra asistente.

