Como en muchas otras familias, el oficio compartido de generación en generación remarca el lazo de unión. El amor es primero una proyección, pero el tiempo lo permite materializar. Para los Recalde, la música se convirtió en ese lugar de admiración mutua en donde la unión excede los roles de padre e hijo, y los convierte también en compañeros.
- Por Jimmi Peralta
- Ciudad del Este. Agencia Regional.
- Fotos: Gentileza
En marzo pasado, los Propya Awards 2026 premiaron como Mejor Canción del Año a “Me duele”, un tema del disco “13” de Humbertiko y Urbanos. Durante el acto de entrega, con estatuilla en mano, Humberto aprovechó para contar muy emocionado y con orgullo que su joven hijo Hanhell (21) fue el productor del álbum, y compartió con él ese reconocimiento. “De niño siempre quise ser como papá. Hay bastantes videos míos cantando sus canciones o en escenarios, quería ser rapero como él y siempre intenté seguir sus pasos”, comenta Hanhell.
Humbertiko, uno de los pioneros del género urbano en Paraguay, viene de una familia en la que la música ya era protagonista. Su padre tenía una orquesta, su madre también estaba vinculada con este arte. La herencia siguió extendiéndose y ahora como papá este oficio echó raíces más profundas en su descendencia.
“Creo que le pasó casi lo mismo que a mí. Creció en un ambiente con mucha música. Su abuelo materno también fue un gran músico y compositor del norte del país, creo que hoy día es lo que es gracias a la genética y a su entorno”, explica Humbertiko.
MIGRACIÓN DEL CAMPO
Oriunda de Horqueta, la familia Recalde apostó hace 15 años por vivir en Asunción, un lugar donde era posible desarrollar la carrera musical contra viento y sequías. En un auge global del reguetón, en Paraguay todavía el género era incipiente. “Mi mamá de inicio no quería que me vuelva músico, pero fui creciendo y sé que ambos están orgullosos de todo lo que logré con la música. Mi papá ya no está, pero sé que estaría orgulloso”, narra Humbertiko.
Para Hanhell, el punto de inicio fue con un poco más de ventaja. “Como profesión, para mí esto empezó con una conversación que tuve con mi papá a mis 13 años, en la que me preguntó cuál era mi sueño, cosa que aún no conciliaba del todo, así que entre sugerencias me dijo que de su parte podría ayudarme a desarrollarme en lo musical, acepté, y tras unos meses terminó de comprarme mis primeros equipos para comenzar”, narra Hanhell.
Humbertiko y Urbanos es un proyecto que se desarrolló hasta 2014 con éxitos reconocidos en la escena. Su vuelta se dio en 2021, y el segundo álbum después de la vuelta ya tuvo a Hanhell como productor.
EL DISCO
“Yo soy de dar oportunidades y más si es mi hijo. Creo que, enhorabuena, todo se fue dando a la perfección para que él sea mi productor hoy por hoy. Cuando me di cuenta de que ya era mejor productor que yo, dije: ‘¡Ahora es!’”, comenta el padre.
“Producir este disco para mí representó mucho. Fue principalmente como un gran examen final. Incluso después de ya haber concluido mis estudios, el hecho de considerarme un profesional y hallar a lo que me dedicaría el resto de mi vida comenzó, directamente, por la influencia de haber trabajado arduamente en ese álbum y ver los resultados”, explica el hijo.
El crecimiento en la música y en la familia se sigue dando. Compartiendo el trabajo, Hanhell y Humberto construyen una admiración mutua, con decisiones compartidas y otras no tanto. “Papá tiene un oído de otro mundo para la música y generalmente no le discuto en aspectos creativos, así como él no se involucra en el apartado técnico o en la ingeniería de audio en sí. Igualmente, en el día a día, siempre nos sugerimos cosas para mejorar mutuamente hasta hoy”, agregó.
LA FAMILIA Y EL TRABAJO
“Y es difícil trabajar con la familia porque conocemos todos nuestros altibajos, pros y contras, pero al final de todo no existe mayor satisfacción cuando ambos llegamos a lograr un objetivo o un éxito, es algo que no tiene explicación ni precio”, explica Humbertiko.
Según cuenta Hanhell, su padre no se ahorró en explicaciones a la hora de ilustrarle cómo era la profesión a la que buscaba abrazar, los pros y los contras. Mientras iba formando su propia visión, se tomó el tiempo de formación en la música y en la producción, además de compartir con su papá desde pequeño un amplio setlist de influencias que incluyen metal, rock, chamamé, vallenato, cachaca “y un largo etcétera”.
“Ser músico es complicado, hay tiempos que son difíciles, otros donde las trasnochadas son muchas y la verdad valoro mucho el hecho de que papá siempre ha estado de la mejor manera que pudo, no faltó comida sobre la mesa y siempre trata de dar lo mejor de sí mismo, hasta el día de hoy va aprendiendo y siendo un mejor padre cada día conmigo y mis hermanos menores”, comenta el joven.
EL AMOR
Hanhell, que graba desde los 14 años, hoy se abre a un mundo de oportunidades dentro y fuera del género urbano. De querer ser como su padre, hoy su nombre ya tiene su propio peso y se sigue edificando. “Yo me considero un buen tipo, más allá si en su tiempo fui o no el papá perfecto por muchas cosas que hoy arreglaría si volviese al tiempo atrás, pero sé que tampoco fui el peor sin ganas de excusarme ni justificarme, más allá de todo, el amor siempre fue prioridad. Hanhell va a ser millonario, acuérdense de mi”, concluyó el padre entre risas.
EL MENSAJE DE HANHELL A SU PADRE
“Papá, tenés muchos éxitos aún por delante, con la música y con la vida, vamos a lograr muchas cosas juntos, así que nunca pierdas la bondad de tu corazón, la honestidad, tus aptitudes de líder y lo intrépido de tu ser, nunca te dejes estar ni creas que sos viejo, porque recién vas a mitad de camino, aún te queda mucho por cultivar y cosechar. Gracias por todas las enseñanzas, toda la paciencia y por regalarme el mejor regalo de todos, permitirme ser un músico y productor como vos, siempre estaré orgulloso de seguir tus pasos. Feliz Día del Padre”.

